Programar el termo en horas valle: la misma agua caliente por menos dinero
La respuesta corta
Programar el termo no baja ni un kilovatio hora: cambia la hora a la que se paga. En la tarifa 2.0TD el periodo valle va de 0 a 8 de lunes a viernes laborables y cubre las veinticuatro horas de sábados, domingos y festivos nacionales. Calentar 100 litros de 10 a 60 grados cuesta 5,8 kWh a cualquier hora del día; lo único que cambia es el precio de cada uno de esos kilovatios.

Programar no baja el consumo: cambia la hora a la que se paga
Conviene decirlo antes que nada, porque casi todo lo que se lee sobre esto empieza por el sitio equivocado. Un termo programado no gasta menos energía. Gasta exactamente la misma, y la cuenta es de física de bachillerato: calentar un litro de agua un grado cuesta 1,163 Wh, y eso no depende de la hora que marque el reloj.
Con números. Un termo de 100 litros que rellena su depósito desde el agua de red de enero, que entra a 10 grados en A Coruña y en Vigo, hasta los 60 grados de consigna, tiene que subir 50 grados. Son 100 × 50 × 1,163 = 5.815 Wh, o sea 5,8 kWh. Esos 5,8 kWh son los mismos a las tres de la madrugada, a mediodía o a las nueve de la noche. La resistencia no sabe qué hora es.
Lo que sí cambia es lo que vale cada kilovatio hora. La tarifa de acceso que tienen prácticamente todas las viviendas españolas, la 2.0TD, reparte el día en tres periodos con precio distinto, y un termo es el único electrodoméstico grande de la casa que puede elegir en cuál trabaja. La lavadora la pones cuando tienes ropa. El horno, cuando cocinas. El termo puede calentar a las cuatro de la mañana y darte la ducha a las ocho de la tarde, porque entre una cosa y la otra hay un depósito aislado esperando.
De ahí sale la única promesa honesta de esta guía: no vas a consumir menos, vas a pagar menos por lo mismo. En toda la página tomamos 0,15 €/kWh como referencia declarada, que es el valor que usa el resto del sitio. Tu precio real está en tu factura y casi seguro no es ese; la aritmética se hace igual, cambiando el número.
- Lo que programar sí hace: mover el consumo al periodo más barato del día.
- Lo que programar no hace: reducir los kilovatios hora que gasta el termo.
- Lo que programar tampoco toca: el término de potencia ni la parte fija de la factura.
- Lo que programar puede empeorar: el confort, si el depósito se queda corto.
Los tres periodos de la 2.0TD, copiados de la norma
Los tramos no son una costumbre del sector ni una cifra de blog: están escritos en el artículo 7.3 de la Circular 3/2020 de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, publicada en el BOE. La tabla de abajo los reproduce tal cual, y el enlace a la fuente está al final de la guía para que puedas comprobarlo tú.
Merece la pena insistir en un punto que medio internet publica mal: la franja de 0 a 8 es valle, no llano. El llano son las horas que rodean a la punta, de 8 a 10, de 14 a 18 y de 22 a 24. Si alguien te dice que el termo hay que programarlo «a partir de las diez de la noche», te está mandando a llano, que es más caro que valle y no es lo que buscas.
El segundo punto que se confunde es el de los festivos. La norma dice festivos de ámbito nacional del calendario oficial del año, más los sábados, los domingos y el 6 de enero. Un festivo autonómico gallego o el patrón de tu municipio no convierten el día en valle: ese día la tarifa se comporta como un laborable cualquiera. Para un termo programado da igual, porque la ventana nocturna sigue siendo valle, pero conviene saberlo antes de asumir que un puente entero es barato.
Y el tercero, el cambio de hora. Los tramos están escritos en hora oficial, así que en octubre y en marzo no se desplazan: siguen siendo las mismas horas de reloj antes y después. No hay que reprogramar nada por eso, más allá de que el reloj del aparato se ponga solo en hora o no.
| Periodo | De lunes a viernes laborables | Sábados, domingos y festivos nacionales |
|---|---|---|
| Punta (P1) | De 10 a 14 y de 18 a 22 | No hay punta |
| Llano (P2) | De 8 a 10, de 14 a 18 y de 22 a 24 | No hay llano |
| Valle (P3) | De 0 a 8 | Las veinticuatro horas |
Circular 3/2020 de la CNMC, artículo 7.3, para península, Baleares y Canarias. En Ceuta y Melilla todo se desplaza una hora: punta de 11 a 15 y de 19 a 23. Además del sábado y el domingo, son valle completo el 6 de enero y los festivos de ámbito nacional del calendario oficial del año.
El término de potencia tiene sus propios dos periodos
El mismo artículo separa el término de potencia, que se factura por los kilovatios que tienes contratados y no por los que gastas. Ahí solo hay dos periodos: el punta-llano agrupa P1 y P2 —de 8 a 24 en día laborable— y el valle de potencia coincide con el P3 de energía.
Esto importa poco para el termo, pero explica un malentendido frecuente. Programar la carga de madrugada no te permite bajar la potencia contratada: la potencia se factura por lo que tienes contratado en cada periodo, no por cuándo la uses. Lo que sí evita es que la resistencia del termo arranque a la vez que el horno y la vitrocerámica a las nueve de la noche, que es el momento en el que salta el interruptor de control de potencia en las casas justas de kilovatios.
Por qué un termo es el aparato ideal para esto
Un acumulador eléctrico es, en la práctica, una batería. No guarda electricidad, guarda calor, pero el efecto sobre la factura es el mismo: compras energía cuando es barata y la gastas cuando la necesitas. Un depósito de 100 litros a 60 grados almacena del orden de 5,8 kWh útiles respecto al agua de red de invierno, y los mantiene con pérdidas pequeñas durante horas.
No hay ningún otro aparato doméstico que permita ese desacople tan limpio. Por eso, de todas las cosas que se pueden hacer para bajar la factura de agua caliente sin cambiar el termo, esta es la de mayor recorrido.
Cuánto se ahorra de verdad, con tu factura delante
Aquí es donde casi todas las páginas se inventan una cifra. Nosotros no podemos: el ahorro depende de la diferencia de precio entre periodos, y esa diferencia la pone tu contrato. En el mercado regulado el precio es horario y cambia cada día; en el mercado libre lo fija cada comercializadora en su oferta. No hay un número universal, y quien te dé uno redondo se lo está inventando.
Lo que sí podemos darte es la aritmética, que es trivial y no falla. El ahorro al mes es igual a los kilovatios hora que mueves al valle multiplicados por la diferencia de precio entre lo que pagas ahora por ellos y lo que pagarías en valle. Nada más.
Para poner cifras necesitas dos datos tuyos. El primero, cuánto consume tu termo: una casa de tres personas gasta del orden de 120 a 180 kWh al mes en agua caliente según la estación, y buena parte de eso es termo. El segundo, la diferencia de precio entre periodos, que está en el desglose de tu factura: la 2.0TD obliga a facturar la energía separada en P1, P2 y P3, con su precio cada una.
La tabla usa dos escenarios de consumo, 100 y 150 kWh al mes, y cinco diferencias de precio. Busca tu fila y tendrás tu número, no el de un ejemplo.
| Diferencia de precio entre lo que pagas hoy y el valle | Ahorro al mes con 100 kWh | Ahorro al año con 100 kWh/mes | Ahorro al año con 150 kWh/mes |
|---|---|---|---|
| 0,02 €/kWh | 2,00 € | 24 € | 36 € |
| 0,04 €/kWh | 4,00 € | 48 € | 72 € |
| 0,06 €/kWh | 6,00 € | 72 € | 108 € |
| 0,08 €/kWh | 8,00 € | 96 € | 144 € |
| 0,10 €/kWh | 10,00 € | 120 € | 180 € |
Aritmética pura: kilovatios hora movidos × diferencia de precio. Supone que toda la energía del termo pasa a valle, cosa que casi nunca se consigue del todo, así que el número real queda por debajo. La diferencia de precio sale de tu factura, no de nosotros. Referencia del sitio para el precio medio: 0,15 €/kWh.
Dónde mirar el dato en la factura
Busca el apartado de detalle de la facturación de energía. Tienen que aparecer tres líneas, una por periodo, cada una con sus kilovatios hora y su precio unitario. Si tu contrato es de precio fijo verás tres precios distintos y estables; si es indexado o de mercado regulado, verás un precio medio de cada periodo para ese mes concreto, que cambiará al siguiente.
Resta el precio del valle al precio del periodo en el que calienta hoy tu termo. Si el termo calienta a demanda, sin programar, lo más probable es que buena parte de sus arranques caigan en llano y en punta, porque es cuando se gasta el agua caliente. Esa resta es la columna de la izquierda de la tabla.
Y un aviso sobre expectativas: si tu contrato tiene el mismo precio las veinticuatro horas —los hay— programar el termo no te ahorra nada en absoluto. Antes de comprar un reloj, comprueba que en tu factura hay tres precios y no uno.
Las tres formas de programarlo, y cuál te toca a ti
No hay una sola manera, y la que te corresponde no la eliges tú: la elige cómo esté montado el termo que ya tienes. Antes de comprar nada, mira dos cosas. Una, si el aparato tiene reloj, pantalla o conexión a la aplicación del fabricante. Dos, si está enchufado a una toma de corriente o si sale directamente a una línea fija que va al cuadro eléctrico.
Con esas dos respuestas ya sabes en qué fila de la tabla estás. Las dos primeras las puedes resolver tú sin tocar nada eléctrico. La tercera no, y más abajo se explica por qué.
| Cómo se programa | Quién puede hacerlo | Qué cuesta | Cuándo es tu caso |
|---|---|---|---|
| Con el programador del propio termo | Tú, con el manual delante | 0 € | El aparato trae reloj, pantalla o aplicación |
| Con un enchufe o reloj programable | Tú, si el termo va enchufado | Material de ferretería; no lo vendemos | El termo tiene clavija y llega a una toma accesible |
| Con contactor y reloj en el cuadro | Empresa instaladora habilitada | Trabajo de cuadro, fuera de nuestra tarifa publicada | El termo sale a línea fija, sin enchufe de por medio |
El material de las dos últimas filas se compra en ferretería o en un almacén de material eléctrico; nosotros no lo vendemos y por eso no publicamos un precio. Lo que sí está en nuestra tarifa, revisada en septiembre de 2026, es la instalación estándar de termo, 145 €, y la línea eléctrica propia con su magnetotérmico, desde 120 €, que es otro trabajo distinto.

Si el termo trae programador: la ventana en el propio aparato
Es el caso más cómodo y el más desaprovechado. Muchos termos vendidos en los últimos años traen reloj, y una parte grande de ellos está funcionando en modo manual porque nadie leyó el manual el día del montaje. Si el tuyo tiene pantalla o una aplicación del fabricante, empieza por aquí y no compres nada.
Los modelos con modo inteligente van un paso más allá: registran a qué horas se gasta el agua caliente en esa casa durante unos días y ajustan solos la carga para llegar con el depósito lleno justo antes. Funcionan bien en casas de horario regular y mal en casas de horario caótico, y en las segundas conviene desactivarlos y poner una ventana fija.
Un detalle que ahorra llamadas: poner la ventana no es poner el termostato. La ventana dice cuándo puede calentar; el termostato dice hasta qué temperatura. Los 55 o 60 grados de consigna se dejan como estaban. Bajar el termostato para «ahorrar más» al programar es el error que convierte una buena idea en duchas cortas.
- 1
Comprueba que el reloj del termo está en hora. Un programador con la hora mal puesta calienta en punta creyendo que es valle, y es el fallo más tonto y más repetido.
- 2
Calcula cuánto tarda en llenar el depósito. Con la potencia de la resistencia que figura en la placa de características: un termo de 100 litros con 1.500 W tarda cerca de cuatro horas en subir 50 grados desde frío.
- 3
Abre la ventana de carga a las 0:00, que es cuando empieza el valle, y ciérrala con margen antes de las 8:00.
- 4
Si puedes elegir la hora de fin, ponla lo más cerca posible de la primera ducha del día sin salirte de las ocho. Menos horas de espera con el depósito a tope, menos pérdidas en reposo.
- 5
Deja la temperatura donde estaba, entre 55 y 60 grados. La ventana y el termostato son ajustes independientes.
- 6
Prueba una semana entera antes de tocar nada más, y fíjate en si llegas al final del día con agua caliente. Si no llegas, el problema no es la programación: es el litraje.
Si el termo va enchufado: reloj o enchufe programable
Es la solución de quien tiene un termo mecánico, de los que solo llevan un mando de temperatura, y lo tiene conectado a una toma de corriente accesible. Un enchufe programable se coloca entre la toma y la clavija del termo, corta la alimentación fuera de la ventana y la devuelve dentro. Desde el punto de vista de la factura hace exactamente lo mismo que un programador de fábrica.
Los hay mecánicos, con una rueda de pestañas de quince minutos, y digitales, con programas por día de la semana. Los mecánicos no se desprograman con un corte de luz, pero se retrasan unos minutos al mes; los digitales son más precisos y algunos pierden el programa si se quedan sin pila de respaldo. Para un termo, cualquiera de los dos vale: quince minutos arriba o abajo no cambian nada.
Lo que sí cambia, y mucho, es la corriente. Aquí no estás enchufando una lámpara: la resistencia de un termo doméstico anda entre 1.200 y 2.400 W, que a 230 V son entre 5 y 10 amperios circulando de forma continua durante horas. Un enchufe programable barato puede estar declarado para bastante menos de eso, o para picos y no para uso continuo. Mirar el amperaje impreso en el aparato antes de comprarlo no es exceso de celo: es lo que separa una solución de un punto caliente detrás de un mueble.
Y hay un caso en el que esto no vale y conviene decirlo pronto. Si tu termo no tiene clavija, si sale directamente de la pared a una caja de conexión, o si está en un baño dentro de los volúmenes que el reglamento delimita alrededor de la bañera y la ducha, no hay enchufe que poner. Ese termo va a la sección siguiente.
- 1
Mira la placa de características del termo y apunta la potencia de la resistencia en vatios.
- 2
Divide esa potencia entre 230 para saber los amperios. Un termo de 2.000 W son 8,7 A de consumo continuo.
- 3
Compra un programador cuyo amperaje declarado supere ese número con margen, y que declare uso con carga resistiva continua.
- 4
Desenchufa el termo, coloca el programador en la toma y enchufa el termo encima. No hay que abrir nada ni cortar ningún cable.
- 5
Programa la ventana dentro del tramo de 0 a 8 de lunes a viernes. En los programadores digitales, comprueba que los sábados y domingos no se queden sin programa: esos días todo es valle y da igual la hora.
- 6
A la semana, toca el conjunto con la mano después de una carga larga. Si el programador está caliente y no solo templado, quítalo y ve a la solución del cuadro: se te ha quedado corto.
Contactor y reloj en el cuadro: qué es y por qué no es bricolaje
Es la solución completa y la que sirve para cualquier termo, tenga reloj o no, esté enchufado o no. El montaje es sencillo de explicar y no por eso es sencillo de hacer: un reloj programador modular en el carril del cuadro gobierna la bobina de un contactor, y es el contactor el que abre y cierra el paso de corriente a la línea del termo. El reloj manda, el contactor carga.
Se hace así y no conectando el termo directamente al reloj por una razón eléctrica concreta. Los contactos de un reloj programador no están dimensionados para cortar de forma repetida la corriente de una carga resistiva durante años; los de un contactor sí, porque para eso existe. Un reloj haciendo el trabajo de un contactor se pega o se quema, y cuando se pega el termo se queda encendido las veinticuatro horas sin que nadie se entere.
El resto de la línea no cambia. El termo conserva su magnetotérmico y su diferencial, y el contactor se intercala después de esas protecciones, nunca en su lugar. Esta es la parte que suelen saltarse los tutoriales de vídeo, y es la que convierte un montaje correcto en uno peligroso.
Y aquí está el motivo por el que esta guía se detiene justo en este punto. El Reglamento electrotécnico para baja tensión, aprobado por el Real Decreto 842/2002, reserva las intervenciones sobre la instalación fija de una vivienda a empresas instaladoras habilitadas. No es una recomendación nuestra para vender una visita: es el marco legal, y tiene consecuencias prácticas de las que duelen. Un cuadro manipulado por alguien sin habilitación puede dejarte sin cobertura del seguro del hogar si un día hay un incidente, y no hay ahorro en la factura de la luz que compense eso.
Si estás pensando en un cambio de termo, este es el momento de plantearlo: el reloj y el contactor se montan en la misma visita en la que se hace la instalación o la sustitución del aparato, que son 145 €, y así no se paga dos veces el desplazamiento. Lo que no tiene sentido es encargar una visita solo para esto sin haber comprobado antes que tu contrato tiene precios distintos por periodo.
El caso particular de las viviendas con instalación antigua
En pisos anteriores a los años ochenta es frecuente que el termo no tenga línea propia y cuelgue del circuito de enchufes general. Ahí no se puede programar sin resolver antes lo otro, porque un contactor que corta el circuito entero te deja la nevera sin corriente de madrugada.
La solución es darle al termo su línea con su magnetotérmico, que en nuestra tarifa figura desde 120 €, y montar el reloj sobre esa línea. Es más caro que un enchufe programable, pero arregla de paso un problema que no tiene nada que ver con el ahorro y sí con la seguridad.

El error que anula todo el ahorro: una carga corta para un día largo
Este es el fallo que convierte una buena programación en una factura igual y una casa enfadada, y pasa más de lo que parece. Programas la carga nocturna, el depósito se llena a las cinco de la mañana, y a las siete de la tarde, cuando se ducha la tercera persona, el agua sale tibia. Entonces alguien desactiva la programación «porque no funciona», y el termo vuelve a calentar a demanda: es decir, justo entre las seis y las diez de la tarde, que es punta.
El resultado es peor que no haber programado nada. Has pasado de repartir el consumo entre llano y punta a concentrarlo en punta, porque la demanda de agua caliente de una casa se concentra por la mañana temprano y por la noche, y la noche es punta hasta las diez.
La raíz del problema casi nunca es la programación. Es el litraje. Una carga única de madrugada solo funciona si el depósito aguanta todo el día de consumo de esa casa, y eso hay que comprobarlo con números antes de programar nada. Un termo de 100 litros a 60 grados entrega alrededor de 150 litros de agua de ducha a 38 grados con el agua de red de invierno, porque el grifo mezcla; son dos duchas largas y poco más. Si sois cuatro, la cuenta no sale y no hay reloj que lo arregle. Está desarrollado en la guía de litraje, y conviene leerla antes de comprar un programador.
Cuando el litraje no da y no se puede cambiar el termo todavía, hay una salida intermedia que funciona: dos ventanas en vez de una. La principal de madrugada, en valle, y una segunda corta en la franja de llano de 14 a 18 para reponer antes de la tarde. Llano no es valle, pero es notablemente mejor que dejar que el termo recaliente solo a las ocho de la tarde, que es lo que pasa sin programación.
- Cuatro personas con un termo de 80 litros: la carga única de madrugada no llega. Segunda ventana en llano o más litros.
- Dos personas con un termo de 100 litros: la carga única sobra de largo.
- Casa con bañera y uso irregular: mejor ventana amplia de 0 a 8 y no jugar a afinar minutos.
- Piso de alquiler turístico: carga de madrugada más una de llano, porque el horario de los huéspedes no se controla.
Lo que cuesta esperar: pérdidas en reposo entre la carga y la ducha
Hay una parte incómoda de programar que nadie cuenta y que es justo lo que separa una guía de un anuncio. Si el termo termina de cargar a las tres de la madrugada y la primera ducha es a las ocho de la tarde, ese depósito ha pasado diecisiete horas lleno y a temperatura máxima, perdiendo calor todo el rato. Eso tiene un coste y no es cero.
El orden de magnitud sí es pequeño, y por eso no cambia la conclusión. Un termo de 100 litros bien aislado pierde alrededor de 1,2 kWh al día en reposo, o sea unos 0,05 kWh por hora de media. Adelantar el final de la carga tres o cuatro horas no te ahorra esos 0,15 o 0,20 kWh enteros —el depósito sigue perdiendo calor mientras espera, solo que desde una temperatura algo menor durante menos rato— pero sí una parte. Son unos pocos euros al año a 0,15 €/kWh, y no cuesta absolutamente nada hacerlo bien.
De ahí sale la única regla fina que merece la pena aplicar: carga tarde dentro del valle, no pronto. Si el valle va de 0 a 8 y tu primera ducha es a las siete y media, la ventana buena es de 4 a 7, no de 0 a 3. Cargas al mismo precio y llegas con el depósito recién hecho en vez de llevar cuatro horas enfriándose.
Y hay un factor que multiplica todo esto y que no tiene que ver con la hora: dónde está el termo. Un aparato colgado en un garaje o en un bajo sin calefactar, a ocho grados en enero, pierde bastante más que el mismo termo en un cuarto interior a dieciocho, porque la pérdida depende de la diferencia de temperatura con el aire que lo rodea. Antes de afinar la ventana al cuarto de hora, aísla los dos primeros metros de tubería de salida. Ese trabajo da más que cualquier ajuste de reloj.
Con placas solares el criterio se invierte entero
Si la casa tiene autoconsumo fotovoltaico, todo lo anterior se da la vuelta, y programar el termo de madrugada pasa de ser la mejor idea a ser la peor. El motivo es de horario: los paneles producen a mediodía, y mediodía en la 2.0TD es punta de 10 a 14 y llano de 14 a 18. La franja en la que sobra energía propia es justo la franja en la que la energía comprada es cara.
La cuenta que decide es la del excedente. El Real Decreto 244/2019, que regula el autoconsumo, establece en su artículo 14 el mecanismo de compensación simplificada, y fija un límite que lo explica todo: el valor económico de la energía excedentaria nunca puede superar el de la energía consumida de la red en el periodo de facturación. Dicho de otro modo, verter a la red no te va a salir mejor que no comprar. Autoconsumir siempre gana.
Un termo eléctrico es, para una casa con placas, la forma más barata que existe de almacenar ese excedente. No guarda electricidad, guarda agua caliente, pero cumple la misma función: recoge lo que sobra a mediodía y lo devuelve por la noche. Y no hay que comprar nada nuevo, porque el termo ya está ahí. Está desarrollado en el servicio de termo con placas solares, que es donde se cuentan las formas de hacer que el termo arranque cuando el inversor detecta excedente.
La ventana, entonces, va de 12 a 16, y no de 0 a 8. Hay termos con entrada de señal fotovoltaica que arrancan solos cuando el inversor avisa de que hay excedente, que es lo fino; con los demás basta con mover la ventana horaria al mediodía y aceptar que en los días nublados de enero esa carga se pagará a precio de red en punta o en llano.
Un matiz de calendario que sale a favor: los sábados y los domingos son valle las veinticuatro horas y además son los días en los que más gente está en casa gastando agua caliente. En una vivienda con placas, el fin de semana funcionan bien las dos cosas a la vez, porque el excedente del mediodía y el precio de valle coinciden.
- Sin placas: ventana de 0 a 8 de lunes a viernes, lo más pegada posible a la primera ducha.
- Con placas: ventana de 12 a 16, que es cuando hay excedente, aunque sea punta y llano de tarifa.
- Con placas y días muy nublados en invierno: conviene una ventana de respaldo de madrugada.
- Fin de semana, con placas o sin ellas: todo el día es valle, así que la hora importa poco.

Qué hacer en tu caso, en orden y sin gastar de más
Este es el orden que evita los dos errores caros: comprar un programador para un contrato que no tiene periodos, y programar un termo que se queda corto. Las tres primeras comprobaciones son gratis y se hacen en media hora con la factura y el manual sobre la mesa.
Si al terminar la lista resulta que tu caso es el del cuadro eléctrico, escríbenos o llámanos y lo vemos junto con lo demás que haya que tocar. Y si al hacer la comprobación del litraje ves que el termo se te ha quedado pequeño, la conversación ya no es de programación: es de cuántos litros necesitas y de qué cuesta el cambio.
- 1
Coge una factura y busca el desglose de energía. Si hay tres precios distintos, P1, P2 y P3, sigue. Si hay uno solo, programar no te ahorra nada y aquí termina la guía para ti.
- 2
Resta el precio del valle al del periodo en el que calienta hoy tu termo y llévalo a la tabla de ahorro de esta página. Ahí tienes tu cifra real al año.
- 3
Comprueba el litraje antes que nada más. Si el termo no aguanta un día entero de consumo de tu casa, resuelve eso primero: programar un termo corto lo empeora.
- 4
Mira si el termo tiene reloj propio. Si lo tiene, es gratis: ventana dentro del tramo de 0 a 8 y listo, sin comprar nada.
- 5
Si no tiene reloj, mira si está enchufado a una toma normal y accesible. Si lo está, un programador de enchufe con amperaje suficiente lo resuelve.
- 6
Si sale a línea fija, es contactor y reloj en el cuadro, y eso lo monta una empresa instaladora habilitada. Aprovéchalo si ya vas a hacer otro trabajo en el termo.
- 7
Pon la ventana pegada a la primera ducha del día dentro del valle, no al principio del valle. Mismo precio, menos horas de pérdidas.
- 8
Si tienes placas solares, olvida todo lo anterior sobre la madrugada y pon la ventana de 12 a 16.
- 9
Comprueba el resultado en la factura siguiente, no en la sensación. Los kilovatios hora del termo no bajan: lo que tiene que bajar es el reparto entre P1, P2 y P3.
De dónde salen los datos
- Circular 3/2020 de la CNMC, artículo 7.3: periodos horarios del peaje 2.0TD (punta, llano y valle)
- RD 244/2019, artículo 14: compensación simplificada de excedentes de autoconsumo
- REBT · RD 842/2002, Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión
- IDAE · Ahorro y eficiencia energética
- Reglamento (UE) 812/2013 · etiquetado energético de calentadores de agua
- Código Técnico de la Edificación, DB-HE (Anejo G: temperatura diaria del agua de red)
Guía de Galitermos, actualizada el 23 de septiembre de 2026. Revisamos estos contenidos cuando cambian los datos de los que dependen, no por rutina: la fecha de arriba es de contenido, no de despliegue.


