A qué temperatura poner el termo eléctrico: la cifra, la cuenta en euros y la Legionella
- 21 min · 4625 palabras
- Publicado el 22 de septiembre de 2026
- Por el equipo técnico de Galitermos
La respuesta corta
Ponlo entre 55 y 60 °C. Por debajo de 50 °C el agua entra en el rango en el que la Legionella prolifera; por encima de 60 °C pierdes más calor en reposo y te comes el ánodo antes. Bajar de 60 a 55 °C ahorra unos 11 € al año en un termo de 100 litros a 0,18 €/kWh: menos de lo que casi todo el mundo espera.

La cifra corta: entre 55 y 60 °C, y por qué esa horquilla
Pon el termostato en 60 °C si quieres la respuesta de una sola cifra. Si tu mando solo tiene posiciones sin números, la de 60 °C suele ser la penúltima antes del tope, y suele venir marcada con una «E» de eco. A partir de ahí puedes bajar hasta 55 °C sin perder nada importante, y por debajo de 55 empiezas a perder cosas.
La horquilla no sale de una preferencia. Sale de que dos curvas se cruzan justo ahí. Por debajo, la Legionella encuentra su temperatura de confort: prolifera entre 20 y 45 °C, y a 50 °C todavía sobrevive dentro de los sedimentos del fondo. Por encima, cada grado extra se paga en pérdidas por las paredes del depósito las veinticuatro horas del día, en cal pegada a la resistencia y en un ánodo de magnesio que se consume más deprisa.
Entre 55 y 60 °C tienes las dos cosas: agua que no cría nada y un depósito que no se autodestruye. Y tienes una tercera que casi nadie menciona y que pesa más que el ahorro: a 60 °C un termo da un 25 % más de agua útil que a 50 °C, porque mezclas menos caliente con más fría en el grifo. El apartado quinto lo cuenta con la cuenta hecha.
El único caso en el que conviene bajar de 55 °C es el termo sobredimensionado: 150 litros para una persona sola. Ahí mantienes caliente un volumen que no usas y bajar tiene sentido, aunque la solución buena es el litraje correcto.
Por qué no bajar de 50 °C: la Legionella vive exactamente ahí
La Legionella pneumophila es una bacteria de agua dulce que se multiplica entre 20 y 45 °C, con su óptimo alrededor de los 37 °C. Por encima de 50 °C deja de crecer, y por encima de 60 °C muere: a 60 °C el noventa por ciento de la población desaparece en unos dos minutos, y a 70 °C es cuestión de segundos. Un termo eléctrico puesto a 45 °C es, literalmente, una incubadora de cien litros.
El contagio no ocurre bebiendo, sino inhalando aerosol, y la ducha es el aerosol doméstico por excelencia: gotas finas, agua templada y un baño pequeño y cerrado.
La norma que regula esto en España es el Real Decreto 487/2022, que sustituyó al RD 865/2003 y fija los requisitos sanitarios para la prevención de la legionelosis. Dice lo que hay que decir sobre a quién obliga: se aplica a instalaciones de riesgo —agua caliente sanitaria con acumulación y retorno en edificios colectivos, hoteles, residencias, gimnasios, centros sanitarios, hospedaje turístico— y deja fuera las instalaciones interiores de las viviendas particulares. En tu piso no va a entrar un inspector a mirarte el termostato.
Y aquí está el punto que los artículos que compiten por esta búsqueda no terminan de decir: la exención es administrativa, no biológica. La bacteria no sabe si el depósito está en un hotel o en tu cuarto de la caldera. Lo que la norma exige en instalaciones colectivas —acumular a 60 °C y poder subir a 70 °C para desinfectar— es la misma física que te protege a ti. La diferencia es que a ti nadie te lo va a comprobar.
El riesgo real en una vivienda habitual, con el termo a 60 °C y consumo diario, es muy bajo. Sube cuando se juntan tres cosas: temperatura por debajo de 50 °C, agua parada durante semanas y sedimento en el fondo del depósito. Un apartamento de playa que se abre en junio con el termo a 45 °C reúne las tres.
Por qué tampoco conviene dejarlo a 70 °C todo el año
La reacción lógica es subirlo a tope. Como consigna permanente es mala idea, por cuatro motivos que se pagan a plazos.
El primero son las pérdidas en reposo. Un termo pierde calor por las paredes de forma continua, y la pérdida es proporcional a la diferencia entre el agua y el aire del local. Con el depósito a 70 °C y el cuarto a 20 °C estás manteniendo un salto de 50 grados las veinticuatro horas; con el depósito a 60 °C, de 40. Son un 25 % más de pérdidas, todos los días del año, para un agua que luego mezclas con fría en el grifo.
El segundo es la incrustación. La precipitación del carbonato cálcico se dispara por encima de 60 °C: la misma agua que a 55 °C apenas deja nada, a 70 °C deposita cal sobre la resistencia. En Galicia esto pesa menos que en el Levante, porque el subsuelo es granítico y el agua es blanda, pero «menos» no es «nada», y una resistencia blindada con una capa de cal calienta peor y se quema antes.
El tercero es el ánodo de magnesio, la pieza de sacrificio que protege la cuba corroyéndose ella. La velocidad a la que se consume crece con la temperatura, y aquí hay un agravante local: el agua blanda gallega, poco mineralizada, es más agresiva con el magnesio que un agua dura. Un ánodo que en Alicante aguanta cuatro años, aquí y a 70 °C puede quedarse en dos.
El cuarto es la quemadura, y tiene su apartado más abajo. A 70 °C, el agua que sale del grifo de caliente sin mezclar produce una quemadura de espesor total en menos de un segundo.
Subir a 70 °C está bien como ciclo periódico de desinfección, unas horas cada una o dos semanas. Como consigna fija de enero a diciembre, no.
Cuánto ahorras de verdad por cada grado, con la cuenta hecha
Esta es la cuenta que nadie publica, y el resultado decepciona. Supuestos, para que puedas rehacerla con los tuyos: termo de 100 litros, agua de red a 10 °C (A Coruña en enero, según el Anejo G del CTE DB-HE), local a 20 °C, pérdidas en reposo de 1,4 kWh cada 24 horas con la cuba a 60 °C —lo típico de un aparato de clase energética C— y electricidad a 0,18 €/kWh con impuestos.
Primero, la cuenta que hace todo el mundo y que está mal. La fórmula es 1,163 Wh por litro y grado. Calentar 100 litros de 10 a 60 °C son 100 × 50 × 1,163 = 5.815 Wh, o sea 5,82 kWh. Hasta 55 °C son 5,23 kWh. La diferencia es 0,58 kWh por carga completa, unos 10,5 céntimos. Multiplicado por 365 días salen 38 € al año, y ese es el número que circula por ahí.
Está mal porque esa energía no se tira. Se queda en el agua y la usas: si el termo está a 55 °C en vez de a 60, abres más el grifo de caliente y gastas más litros de depósito para la misma ducha. La energía que sale por el grifo la marca la ducha que te das, no el número del termostato.
Lo que sí ahorras de verdad es la pérdida por las paredes, que es lo único que depende de la temperatura y no de tu consumo. Con 1,4 kWh al día a un salto de 40 grados, cada grado de depósito cuesta 0,035 kWh diarios. Bajar cinco grados ahorra 0,175 kWh al día, 64 kWh al año, 11,50 € al año. Dos euros y treinta céntimos por grado.
Once euros y medio al año por renunciar a una ducha entera de autonomía y acercarte al rango de la Legionella. Esa es la cuenta completa, y por eso no recomendamos bajar de 55 °C para ahorrar.
| Consigna del termostato | Pérdida en reposo al día | Coste de esa pérdida al año | Frente a 60 °C |
|---|---|---|---|
| 65 °C | 1,58 kWh | 104 € | +11,50 € |
| 60 °C | 1,40 kWh | 92 € | referencia |
| 55 °C | 1,23 kWh | 80 € | −11,50 € |
| 50 °C | 1,05 kWh | 69 € | −23 € |
| 45 °C | 0,88 kWh | 57 € | −34,50 € |
Termo de 100 litros con pérdidas de 1,4 kWh/24 h a 60 °C, local a 20 °C y electricidad a 0,18 €/kWh. Son las pérdidas del depósito: el agua que consumes se paga aparte y su coste apenas cambia con la consigna. Con un termo de 50 litros bien aislado, divide estas cifras por dos.

A más temperatura, más agua útil: la cuenta de la mezcla
Este es el argumento que decide el asunto, y es puramente aritmético. Tú no te duchas con el agua del termo. Te duchas con una mezcla de agua del termo y agua de red a unos 38-40 °C. Cuanto más caliente esté el depósito, menos litros de depósito necesitas para conseguir esos 40 °C, y más duchas salen del mismo aparato.
Supuestos: termo de 80 litros, agua de red a 10 °C, ducha a 40 °C, y 65 litros de agua mezclada por ducha de diez minutos. Con el termo a 60 °C, cada litro de mezcla lleva 0,6 litros de caliente, así que 80 litros de depósito dan 133 litros a 40 °C: dos duchas. Con el termo a 45 °C, cada litro de mezcla lleva 0,857 litros de caliente, y esos mismos 80 litros dan 93 litros a 40 °C: una ducha y media.
Bajar de 60 a 45 °C te quita media ducha en un termo de 80 litros. Si sois tres en casa, eso es exactamente la diferencia entre que al tercero le llegue agua caliente o no le llegue. Y la solución que aplica casi todo el mundo cuando eso pasa es cambiar el termo por uno más grande, con lo que el ahorro de 34 € al año se lo come un termo nuevo instalado, que sale desde 305 €.
Hay un efecto secundario en la misma dirección: con el depósito más caliente la estratificación funciona mejor, el agua caliente se queda arriba y sale caliente más tiempo antes de templarse. A 45 °C esa separación es más débil y el agua se vuelve tibia antes de vaciarse el depósito.
| Termo a | Litros útiles a 40 °C de un termo de 80 litros | Duchas de diez minutos |
|---|---|---|
| 45 °C | 93 litros | 1,4 |
| 50 °C | 107 litros | 1,6 |
| 55 °C | 120 litros | 1,8 |
| 60 °C | 133 litros | 2,0 |
| 65 °C | 147 litros | 2,3 |
Agua de red a 10 °C (A Coruña y Pontevedra en enero; en Ourense entra a 8 °C y salen algo menos). Ducha a 40 °C y 65 litros por ducha. En agosto, con el agua entrando a 16-18 °C, todas estas cifras suben entre un 15 y un 20 %.
A 60 °C el agua quema en cinco segundos: la válvula mezcladora
La piel adulta sufre una quemadura de espesor total en unos cinco segundos a 60 °C, en unos treinta segundos a 55 °C y en unos cinco minutos a 50 °C. La escala no es lineal: cada cinco grados dividen el margen de reacción por seis. En la piel de un niño de dos años, esos tiempos se reducen a la cuarta parte, y un niño pequeño no aparta la mano de un chorro caliente: se queda quieto y grita.
La reacción intuitiva —bajar el termo a 45 °C porque hay críos en casa— es la peor de las salidas, porque cambia un riesgo agudo y evitable por uno crónico e invisible, y encima te quita agua útil. La salida buena separa las dos cosas: el depósito se mantiene a 60 °C por la Legionella, y la temperatura se limita en la salida, no en el termostato.
Eso lo hace una válvula termostática mezcladora, una pieza que se monta en la salida de agua caliente del termo y que mezcla automáticamente con la red hasta dejar el agua a la temperatura que le pongas, normalmente 38 o 40 °C. Lleva un elemento sensible a la temperatura que corrige la mezcla él solo: si baja la presión del agua fría, cierra la caliente. Es lo que evita el escaldado clásico de cuando alguien tira de la cisterna mientras otro se ducha.
Tiene un efecto añadido: al limitar la salida a 40 °C, el termo entrega todos sus litros aprovechables sin que nadie los desperdicie abriendo de más el grifo de caliente. Con personas mayores, movilidad reducida o niños menores de cinco años la ponemos siempre. La visita para valorarlo cuesta 45 € y se descuenta entera si se encarga el trabajo.
El ciclo antilegionela automático de los termos con display
Los termos eléctricos con control electrónico —los que tienen display en vez de un mando giratorio— suelen incorporar una función de desinfección térmica. Consiste en subir el agua a unos 70 °C de forma automática cada cierto tiempo, habitualmente una vez cada siete o catorce días, y mantenerla ahí una o dos horas. Después vuelve sola a tu consigna normal.
El detalle que hay que saber es que en la mayoría de los modelos viene desactivada de fábrica. Se activa desde el menú y aparece con nombres distintos según la marca: función antilegionela, desinfección térmica, ciclo higiénico o un icono de termómetro con una gota. En unos modelos se activa manteniendo pulsado el botón de modo cinco segundos; en otros está dentro de los ajustes avanzados. El manual lo dice en una línea y esa línea se salta todo el mundo.
Merece la pena activarla en tres situaciones concretas: si tienes el termo por debajo de 55 °C por el motivo que sea, si la vivienda pasa temporadas vacía, y si hay en casa alguien inmunodeprimido, fumador o mayor de 65 años, que son los tres perfiles con más riesgo de legionelosis.
No merece la pena activarla si el termo ya está a 60 °C y se consume todos los días. Ahí el ciclo no aporta protección extra y sí añade pérdidas y cal. Lo que cuenta es que el agua pase por encima de los 60 °C con regularidad, y a 60 °C fijos ya pasa.
Si tu termo es de mando giratorio, no tiene esta función y no se le puede añadir. En ese caso el ciclo lo haces tú, girando el mando al máximo unas horas cada quince días o cuando vuelvas de un viaje largo. Es el mismo efecto con más trabajo.

El choque térmico manual después de las vacaciones
Un termo que ha estado semanas con agua dentro sin usarse y sin calentar es el escenario de riesgo de manual: agua estancada, temperatura ambiente, sedimento en el fondo. Antes de ducharte en la casa de la playa o en el piso que has tenido cerrado desde Navidad, haz esto. Cuesta una tarde de resistencia encendida, unos 60 céntimos de electricidad con los supuestos de este artículo.
- 1
Sube el termostato al máximo, que en casi todos los aparatos domésticos son 70 o 75 °C. Si tiene display, ponlo en 70 °C.
- 2
Deja que caliente sin abrir ningún grifo. Un termo de 100 litros con resistencia de 1.500 W tarda unas cuatro horas en llegar desde el agua fría; si ya estaba templado, hora y media.
- 3
Cuando haya llegado, mantén la temperatura dos horas más. Ese es el tiempo que tarda el calor en alcanzar el sedimento del fondo, que es donde se protege la bacteria.
- 4
Avisa a quien esté en la casa de que va a salir agua a 70 °C y que nadie se duche todavía.
- 5
Abre el grifo de agua caliente de cada punto de consumo —ducha, bañera, lavabos, fregadero, bidé— uno por uno y déjalo correr cinco minutos a tope de caliente, sin mezclar. Lo que desinfectas aquí son las tuberías, no el depósito.
- 6
Abre el rociador de la ducha y déjalo correr esos cinco minutos con la mampara cerrada y la puerta del baño cerrada, y sal del baño mientras corre. El aerosol de la ducha es la vía de contagio: no te quedes dentro.
- 7
Baja el termostato a 60 °C y espera a que el agua se temple antes de usarla con normalidad. Si tienes válvula mezcladora, este paso lo hace ella.
Temperatura y horas valle: si cargas de madrugada, necesitas más margen
Con la tarifa 2.0 TD, el valle va de las 00:00 a las 08:00 de lunes a viernes y cubre sábados, domingos y festivos enteros. Programar el termo en esa franja mueve la factura más que cualquier ajuste del termostato: el kWh valle cuesta la mitad o menos que el de punta.
Lo que cambia esa programación es el requisito de temperatura. Si cargas a las tres de la mañana y las duchas son a las ocho, no hay problema. Si cargas a las tres de la mañana y la ducha fuerte de la casa es a las diez de la noche, el agua lleva diecinueve horas en el depósito perdiendo calor, y hay que salir de madrugada con margen suficiente.
La cuenta, con los mismos supuestos de antes: un termo de 100 litros que pierde 1,4 kWh al día a 60 °C pierde 0,93 kWh en dieciséis horas sin que nadie abra un grifo. Aplicando la fórmula al revés, 930 Wh entre 100 litros y 1,163 dan una caída de 8 °C. Un termo cargado a 60 °C de madrugada llega a la noche a 52 °C si nadie ha tocado nada, y a menos todavía si alguien se ha duchado por la mañana y ha entrado agua fría.
Por eso, con carga nocturna exclusiva, la consigna sensata es 65 °C en vez de 60. Sales de madrugada con margen y llegas a la noche por encima de 55 °C. El sobrecoste en pérdidas de esos cinco grados es de 11,50 € al año; lo que te ahorras cargando en valle en vez de en punta es mucho mayor que eso.
Y dos avisos. Con 65 °C de consigna, la válvula mezcladora deja de ser recomendable y pasa a ser necesaria si hay niños. Y con 65 °C, el ánodo hay que mirarlo cada dos años, no cada tres.
Qué temperatura poner según tu caso
La horquilla de 55 a 60 °C vale para la vivienda habitual normal. Estos son los casos en los que el número cambia, y el motivo por el que cambia.
| Caso | Temperatura | Por qué |
|---|---|---|
| Vivienda habitual, 2 a 4 personas | 60 °C | Máxima agua útil sin pasarse de pérdidas; la Legionella queda descartada |
| Piso de alquiler turístico | 60 °C fijos y ciclo antilegionela semanal activado | Se queda vacío entre estancias y no controlas quién toca el mando |
| Casa de temporada, cerrada meses | 60 °C mientras se usa; apagado y vaciado cuando no | Un depósito templado y parado es el peor escenario de los tres |
| Vivienda con niños pequeños o personas mayores | 60 °C en el termo más válvula mezcladora a 38-40 °C | La seguridad se resuelve en el grifo, nunca bajando el depósito |
| Termo de 50 u 80 litros para 4 personas | 65 °C con válvula mezcladora obligatoria | Gana entre 15 y 20 litros útiles, que es media ducha más |
| Carga programada solo en horas valle | 65 °C | El depósito pierde unos 8 °C en dieciséis horas sin consumo |
| Una persona sola con termo de 150 litros | 55 °C | Aquí sí sobra acumulación; lo correcto sería bajar de litraje al cambiarlo |
En ningún caso por debajo de 50 °C. Si tu termo no llega a 55 °C aunque el mando esté al máximo, el termostato está descalibrado o la resistencia incrustada: cambiar resistencia y termostato cuesta desde 110 €.

Lo que la temperatura alta le hace al ánodo y a la cuba
Dentro del depósito hay una barra de magnesio roscada, el ánodo de sacrificio. Se corroe ella para que no se corroa el acero de la cuba: el magnesio es más reactivo y las reacciones que perforarían el depósito se lo comen a él. Cuando se agota, la cuba se queda sin protección.
La temperatura acelera esa química. Como regla práctica, la velocidad de corrosión se dobla aproximadamente por cada diez grados. Un termo a 70 °C se come el ánodo a cerca del doble de ritmo que uno a 60 °C. Y en Galicia hay un factor local que casi nunca se cuenta: el agua de aquí es blanda, poco mineralizada por el subsuelo granítico. Eso significa menos cal que en el Levante —buena noticia para la resistencia— pero también un agua más agresiva con el magnesio, que se consume más rápido.
La consecuencia práctica es que en A Coruña, Vigo y Ourense el ánodo hay que mirarlo antes de lo que dice el manual. Con el termo a 60 °C, cada tres años. Con el termo a 65 o 70 °C, cada dos. Y mirarlo es abrir, sacarlo y ver cuánto queda: si está por debajo de un tercio de su grosor original, se cambia.
El motivo de esta insistencia es aritmético. Cambiar el ánodo cuesta desde 75 € y se hace en una visita. Una cuba perforada no se suelda, no se parchea y no se recubre: obliga a un termo nuevo instalado desde 305 €. Saltarse tres cambios de ánodo para ahorrar 225 € y acabar cambiando el aparato cinco años antes de tiempo no es un ahorro.
La garantía tampoco te cubre aquí. El aparato tiene tres años por el RDL 7/2021 y la cuba hasta siete según fabricante, pero una cuba perforada por ánodo agotado es falta de mantenimiento, no defecto de fabricación. Conserva la factura del cambio de ánodo: demuestra que se hizo.
| Trabajo | Precio | Cuándo toca |
|---|---|---|
| Visita de diagnóstico | 45 € | Se descuenta entera si se encarga el trabajo |
| Cambio de ánodo de magnesio | desde 75 € | Cada 3 años a 60 °C; cada 2 años a 65 o 70 °C |
| Limpieza y purga del depósito | 85 € | Cada dos años, en la misma visita del ánodo |
| Resistencia y termostato | desde 110 € | Termostato descalibrado o resistencia incrustada |
| Grupo de seguridad | desde 65 € | Gotea más cuanto más alta va la temperatura |
| Instalación estándar | 145 € | Montaje y conexión de un termo ya comprado |
| Termo nuevo instalado | desde 305 € | Cuba perforada, que no tiene reparación |
Precios de septiembre de 2026, IVA incluido, para A Coruña, Vigo y Ourense. Garantías: 2 años sobre la instalación, 3 años sobre el aparato por el RDL 7/2021 y hasta 7 años de cuba según fabricante.
El grupo de seguridad también nota los grados
El agua se dilata al calentarse y esa presión sobrante la evacua el grupo de seguridad por su tubito de desagüe. Cuanto más caliente esté el depósito, más se dilata y más gotea. Un goteo pequeño durante el ciclo de calentamiento es normal y no es una avería. Un chorro continuo con el termo en reposo, sí: ahí el grupo está agarrotado y se cambia desde 65 €.
Si vas a bajar la temperatura, hazlo por el motivo correcto
Bajar de 60 a 55 °C es defendible: ahorras 11,50 € al año, sigues fuera del rango de la Legionella y solo pierdes una décima parte del agua útil. Bajar de 55 a 45 °C no lo es: ahorras 23 € más al año, pierdes media ducha por carga y metes el depósito en el rango en el que la bacteria crece. Si lo que buscas es que la factura baje de verdad, programa el termo en horas valle y revisa el litraje. Ahí es donde están los euros.
De dónde salen los datos
- RD 487/2022: requisitos sanitarios para la prevención de la legionelosis
- CTE DB-HE, Anejo G: temperatura diaria del agua de red por provincia
- RD 1027/2007, RITE: exigencias de preparación del agua caliente sanitaria
- IDAE: Guía de la energía, consumo eficiente y responsable
- UNE 100030: prevención y control de la proliferación de Legionella
Los precios son los nuestros en A Coruña, Vigo y Ourense, revisados en septiembre de 2026 e IVA incluido. Este artículo se revisa cuando cambia una tarifa o una norma, no por rutina: la fecha de arriba es de contenido.


