Mantenimiento del termo eléctrico: qué toca cada mes, cada año y cada cinco
- 22 min · 4787 palabras
- Publicado el 22 de septiembre de 2026
- Por el equipo técnico de Galitermos
La respuesta corta
El mantenimiento de un termo cabe en tres cosas. Accionar la válvula del grupo de seguridad una vez al mes, que son treinta segundos y evita la avería más frecuente del aparato. Revisar goteos y temperatura una vez al año. Y cada dos años, vaciado, purga del fondo y revisión del ánodo: 85 € la purga y desde 75 € el ánodo si lo hace un técnico.

El calendario entero de un vistazo
El mantenimiento completo de un termo eléctrico son cinco tareas. Una la haces tú en treinta segundos y toca una vez al mes. Otra la haces tú en diez minutos y toca una vez al año. Las tres restantes van cada dos o cada cinco años y conviene que las haga alguien que deje factura, por un motivo que no tiene que ver con la dificultad y que está tres párrafos más abajo.
Esta tabla es el artículo entero. Lo que viene detrás son los detalles: cómo se hace cada cosa, qué pasa exactamente si no la haces y cuándo pagar por ella no sale a cuenta, que es la pregunta que no responde nadie.
| Tarea | Cada cuánto | Quién | Qué cuesta |
|---|---|---|---|
| Accionar la válvula del grupo de seguridad | Cada mes | Tú | 0 € |
| Mirar debajo del termo y los racores buscando goteos | Cada 3 meses | Tú | 0 € |
| Comprobar la temperatura de consigna y el consumo | Cada año | Tú | 0 € |
| Vaciado y purga del sedimento del fondo | Cada 2 años | Técnico | 85 € |
| Revisión del ánodo de magnesio | Cada 2 años | Técnico | desde 75 € si hay que cambiarlo |
| Revisión del ánodo de titanio con corriente impresa | Cada 5 años | Técnico | Incluida en la visita |
| Comprobar la presión de entrada de la red | Cada 2 años | Técnico | Reductora, 45 € si falta |
| Choque térmico a 70 °C | Al abrir una casa cerrada un mes | Tú | 0 € |
Precios de septiembre de 2026, IVA incluido, para A Coruña, Vigo y Ourense. La revisión del ánodo no se cobra aparte si se hace junto con la purga.
Lo que la ley te obliga a hacer es nada
No existe obligación legal de mantener un termo eléctrico en una vivienda particular. El RD 487/2022 regula el control de la legionelosis en instalaciones con riesgo —torres de refrigeración, agua caliente sanitaria de hoteles, residencias, gimnasios, centros deportivos— y un termo doméstico no entra en ese listado. Quien te diga que la ley te obliga a una revisión anual te está vendiendo un contrato.
El que sí obliga es el fabricante, y obliga donde duele. La garantía larga de cuba, que llega a siete años en varios modelos, suele estar condicionada a una revisión del ánodo documentada. Sin esa factura, la garantía por la que pagaste al elegir un modelo caro no existe el día que la vas a necesitar.
Cada mes: accionar la válvula del grupo de seguridad
El grupo de seguridad es la pieza de latón atornillada a la entrada de agua fría del termo. Dentro lleva dos cosas: una válvula antirretorno, que impide que el agua del depósito vuelva hacia la red, y una válvula de seguridad tarada a 7 bar. Cuando el agua se calienta, se dilata. Como el antirretorno no la deja salir por donde entró, la presión sube dentro de la cuba y la válvula de seguridad suelta el sobrante por el desagüe. Un termo que gotea un poco mientras calienta no está averiado: está trabajando.
Esa válvula tiene una maneta o un tornillo para abrirla a mano. Accionarla una vez al mes es la tarea de mantenimiento que más averías evita por minuto invertido, y es la que no hace prácticamente nadie. El mecanismo del fallo es simple: el asiento de la válvula acumula sedimento, arenilla y restos, y una pieza que lleva tres años sin moverse se agarrota. El día que el termostato se quede pegado y la presión suba de verdad, la única pieza de la instalación que tenía que abrirse no abre.
Treinta segundos, doce veces al año. El primer sábado de cada mes, el día que pagas el alquiler, cuando cambias las sábanas: da igual la fecha mientras sea una fecha y no «cuando me acuerde».
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Localiza el grupo de seguridad. Va en el tubo de entrada de agua fría, pegado al termo, y lleva una boquilla que baja hacia un desagüe.
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Comprueba que ese tubo de desagüe llega a un sumidero o a un bote sifónico. Si termina al aire o en un cubo, arregla eso primero.
- 3
Gira la maneta hasta la posición de vaciado y déjala ahí cinco segundos. Tiene que salir un chorro fuerte y continuo, no un hilo.
- 4
Vuelve a cerrarla del todo. El goteo debe parar en uno o dos minutos.
- 5
Si no sale nada de agua, la válvula está agarrotada. El grupo se cambia entero, desde 65 €; no se desmonta ni se limpia.
- 6
Si después de cerrarla sigue goteando sin parar durante horas, la junta ya no asienta. Mismo caso, mismo precio.
- 7
Si gotea de forma continua incluso con el termo apagado y frío, el problema no es el grupo: es la presión de la red, y lo que hace falta es una válvula reductora, 45 €.
Cada año: goteos, temperatura y lo que marca el contador
La revisión anual que puedes hacer tú son diez minutos y no necesita herramientas. Empieza por debajo. Mira el suelo, el rodapié y la pared bajo el termo buscando humedad, un cerco blanco de cal seca o una mancha de óxido. Pasa un papel de cocina por los dos racores de arriba, el de entrada y el de salida, y mira si sale mojado. Un goteo lento en un racor no moja el suelo porque se evapora, pero deja un rastro de cal y de óxido que se ve a simple vista, y es la fase barata de una fuga que dentro de un año será cara.
Sigue por la temperatura. El mando tiene que estar entre 55 y 60 grados. Por debajo de 50 el agua acumulada entra en el rango en el que la Legionella prolifera, entre 20 y 45 grados. Por encima de 65 estás pagando pérdidas de acumulación por agua que luego mezclas con fría en el grifo. La posición de ahorro que marcan varios fabricantes en el mando calienta a 45 grados, y ese es el peor sitio donde puede estar.
Termina por la factura. Un termo de 100 litros para dos personas se mueve entre 1.000 y 1.500 kWh al año, según cuántas duchas y a qué hora. Si el consumo sube un 20 % sin que hayan cambiado ni la tarifa ni las costumbres de la casa, hay una causa física: resistencia con incrustación, aislamiento del depósito degradado o, la más habitual y la más tonta, un grupo de seguridad goteando de forma continua. Un goteo de un litro a la hora son 24 litros diarios de agua que calentaste y se fueron por el desagüe.
Cada dos años: vaciado y purga del depósito
En el fondo de la cuba se deposita todo lo que trae el agua y no se disuelve: arenilla, restos de óxido de las tuberías, sedimento y, en menor medida que en el resto de España, cal. Esa capa hace tres cosas. Roba volumen útil al depósito, aísla la resistencia del agua —que es lo que produce el ruido de piedras al calentar— y retiene humedad y materia orgánica pegadas al esmalte.
La purga consiste en vaciar el depósito por completo y arrastrar ese fondo. Cuando la hace un técnico, se aprovecha para desmontar la brida, sacar el sedimento que no se va con el agua y mirar el ánodo en la misma operación. Son entre sesenta y noventa minutos de trabajo y cuesta 85 €.
Vaciarlo tú es posible y no tiene misterio, pero tiene un orden que no se puede saltar. El error que se paga es dar corriente antes de que el depósito esté lleno del todo: una resistencia trabajando en seco se quema en minutos, y eso convierte una tarde de mantenimiento en una reparación de 110 €.
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Baja el automático del termo en el cuadro eléctrico y comprueba que el piloto del aparato se ha apagado.
- 2
Espera a que el agua se temple. Si el depósito está a 60 grados, no lo vacíes: abre el grifo de caliente un rato antes o déjalo enfriar unas horas.
- 3
Cierra la llave de corte de entrada de agua fría, la que está antes del grupo de seguridad.
- 4
Abre un grifo de agua caliente de la casa y déjalo abierto. Sin esa entrada de aire el depósito no baja, aunque abras el desagüe.
- 5
Conecta una manguera a la boquilla de desagüe del grupo de seguridad y llévala a un sumidero o a un plato de ducha.
- 6
Acciona la maneta del grupo a la posición de vaciado. Un termo de 100 litros tarda entre veinte y cuarenta minutos en vaciarse del todo.
- 7
Para llenarlo: cierra la maneta del grupo, abre la llave de entrada de agua fría y deja el grifo de caliente abierto.
- 8
Espera junto a ese grifo. Al principio saldrá aire a golpes y agua sucia. Ciérralo solo cuando salga un chorro continuo, limpio y sin borbotones.
- 9
Ahora, y no antes, sube el automático del cuadro. La primera carga desde frío tarda unas tres horas.

Cada dos a cinco años: el ánodo, en corto
Dentro del depósito hay una barra de magnesio cuyo único trabajo es corroerse ella para que no se corroa la cuba. Es protección catódica de sacrificio y es una pieza de consumo: se gasta. Mientras quede ánodo, el acero esmaltado está protegido; cuando desaparece, la corrosión empieza a trabajar sobre el depósito y el final de esa historia es una perforación que no se repara.
La revisión se hace aprovechando el vaciado, así que en la práctica va en el mismo viaje que la purga. Se saca la barra y se mira. Si está entera, se vuelve a montar y no hay recambio que cobrar. Si queda un alambre, se cambia: desde 75 €, con el vaciado, la extracción, la limpieza de cal del fondo y el llenado incluidos.
Aquí va el matiz que cambia el calendario en Galicia. Las tablas genéricas de fabricante hablan de revisar el ánodo cada cinco años, y esas tablas están escritas para el agua media española. El agua gallega sale de un subsuelo granítico: es blanda y poco mineralizada, y un agua así es más agresiva con el magnesio, no menos. En A Coruña, Vigo y Ourense el ánodo se consume antes de lo que dice el manual, y el intervalo razonable son dos años, no cinco. Con ánodo de titanio de corriente impresa la cuenta cambia entera, porque esa barra no se consume.
El porqué de todo esto está desarrollado en la guía sobre el agua de Galicia y el ánodo del termo, con el índice de Langelier, las alternativas de titanio y cuándo compensa pagarlas. Aquí solo interesa la casilla del calendario.
La cal en Galicia: mucha menos de la que te cuentan
Media internet escribe sobre mantenimiento de termos como si toda España tuviera el agua de Alicante: descalcificar el depósito, vinagre, bloques de cal que reducen la capacidad a la mitad. En Galicia eso es falso, y repetirlo hace que la gente gaste dinero en el problema equivocado mientras el de verdad —la corrosión— avanza sin que nadie lo mire.
El motivo es geológico. La cal del agua viene de disolver rocas calizas, y el subsuelo gallego es granito. El agua de red de A Coruña, Vigo y Ourense sale blanda y poco mineralizada, así que la incrustación es lenta y los problemas que causa son menores que en el Levante o en la meseta. Un termo de cinco años en Vigo no está lleno de cal. Si alguien te lo dice mientras te vende un descalcificador, la solución que te está vendiendo es la de otro sitio.
Puedes comprobarlo tú con dos fuentes públicas y gratuitas. La primera es el informe anual de calidad del agua de tu entidad suministradora: el RD 3/2023 obliga a poner a disposición del consumidor la información sobre el agua que se le suministra, y esos informes se publican por zona de abastecimiento. La segunda es el SINAC, el Sistema de Información Nacional de Agua de Consumo del Ministerio de Sanidad, que tiene un área de acceso libre donde se busca por provincia, municipio y zona.
El dato que buscas es la dureza, en miligramos por litro de carbonato cálcico. Por debajo de 60 mg/l el agua se considera blanda; entre 120 y 180 es dura, y por encima de 180, muy dura. La dureza no tiene límite sanitario: el informe la da como dato. Para tu termo ese número decide si el enemigo es la cal o es el ánodo, y en las tres provincias gallegas la respuesta suele ser la segunda.
La casa que solo se abre por temporadas
Un termo que trabaja todos los días envejece de una manera y uno que pasa ocho meses parado envejece de otra, peor. El agua estancada dentro de una cuba caliente es el escenario en el que proliferan la Legionella y las bacterias sulfatorreductoras, que son las del olor a huevo podrido. Y un ánodo trabajando dentro de agua quieta se consume igual que uno que trabaja, solo que sin que nadie use el termo a cambio.
Esto afecta a media Galicia: al piso de la playa que se abre en julio, a la casa de la aldea a la que se sube los fines de semana de verano, al apartamento de alquiler de temporada. El protocolo son cinco minutos al cerrar y una tarde al abrir, y evita las tres llamadas típicas de junio: el agua que huele, el termo que no calienta porque alguien bajó el automático en septiembre y la fuga que lleva goteando desde febrero sin que nadie la viera.
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Al cerrar: cierra la llave de corte de entrada de agua al termo.
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Al cerrar: baja el automático del termo en el cuadro. Déjalo señalado con una etiqueta para no buscarlo en junio.
- 3
Al cerrar: si la casa va a quedar sin calefacción y hay riesgo de helada, vacía el depósito entero siguiendo los pasos del apartado del vaciado.
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Al cerrar: si no hay riesgo de helada, puedes dejarlo lleno. Olerá al volver, pero no se rompe nada.
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Al abrir: primero el agua y con la corriente todavía cortada. Abre la llave de entrada y deja un grifo de caliente abierto hasta que salga chorro continuo sin aire.
- 6
Al abrir: comprueba el grupo de seguridad y los racores antes de energizar. Una fuga se encuentra mucho mejor con el termo frío.
- 7
Al abrir: sube el automático y pon el termostato a 70 grados durante dos o tres horas.
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Al abrir: abre todos los grifos de agua caliente de la casa, incluidas las duchas, y déjalos correr tres minutos cada uno.
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Al abrir: baja el mando a 60 grados y ya puedes usar la casa con normalidad.

El termo en la galería, el lavadero o un bajo sin calefactar
Colgar el termo fuera de la vivienda calefactada es la costumbre en media Galicia: la galería acristalada, el lavadero de atrás, el bajo de la casa. Gana sitio dentro y saca el ruido. Tiene dos consecuencias, y las dos se corrigen con poco dinero si se cogen a tiempo.
La primera son las pérdidas. Un depósito de 100 litros a 60 grados rodeado de aire a 8 grados pierde más calor que el mismo depósito en un baño a 20, y esa diferencia la pagas todos los días del invierno. El aislamiento de la cuba no se puede mejorar, pero el de las tuberías sí, y ahí es donde se nota: el primer metro y medio de tubo de salida es el que más pierde, porque está siempre a temperatura. Se forra con coquilla elastomérica de 19 o 25 milímetros y se pone en una tarde. El CTE y el RITE exigen aislar esas tuberías, y en un local no calefactado el espesor que piden es mayor.
La segunda es la helada, y es la que rompe cosas. En la costa de A Coruña y de Pontevedra las heladas fuertes son raras. En el interior de Ourense no: en A Limia o en Verín, un enero con varios días bajo cero es un enero normal. El agua se congela a cero grados y se expande al hacerlo. Lo primero que revienta no es la cuba, son los latiguillos flexibles y los tramos de tubo que van por fuera, y el destrozo se ve al deshelar.
En una casa habitada el riesgo es bajo mientras el termo funcione. En una casa vacía en invierno, lo único seguro es vaciar el depósito y las tuberías. El dato de partida está en el Anejo G del CTE DB-HE: en enero el agua de red entra a 10 grados en A Coruña, a 10 en Pontevedra y a 8 en Ourense, frente a los 16, 17 y 18 de agosto. Ese termo del bajo calienta desde ocho grados y pierde calor contra el aire frío del local al mismo tiempo.
Qué mantenimiento invalida la garantía y cuál no
Hay un miedo razonable a tocar el termo y quedarse sin garantía, y hay una zona gris donde los fabricantes empujan. La línea, en la práctica, está en si has abierto el aparato o no.
Lo que puedes hacer sin riesgo es todo lo que el propio manual te pide que hagas: accionar la válvula del grupo de seguridad, mover el mando del termostato, limpiar la carcasa por fuera, vaciar el depósito por el desagüe del grupo y volver a llenarlo. Nada de eso abre el aparato ni toca una pieza sellada.
Lo que sí puede costarte la garantía es desmontar la brida para llegar a la resistencia o al ánodo, sustituir el grupo de seguridad por otro con una presión de tarado distinta, suprimirlo, o instalar el termo sin válvula reductora en una red que va por encima de la presión de tarado del grupo. Ese último caso es el que más discusiones genera: si la cuba revienta y la presión de red estaba por encima de lo que admite la instalación, el fabricante rechaza el parte y tiene argumentos.
Y hay una condición que casi nadie lee al comprar. La garantía legal del aparato son tres años desde el RDL 7/2021 y cubre el defecto de fabricación. La garantía larga de cuba —hasta siete años según modelo— es una garantía comercial voluntaria que el fabricante concede con sus propias condiciones, y una de las habituales es la revisión periódica del ánodo acreditada con factura. Esa es la razón de peso para pagar los 75 € de la revisión en un termo de gama alta, y es también la razón por la que en un termo de 200 € esa misma revisión no tiene sentido económico: no hay garantía larga que proteger.
- No invalida nada: accionar la válvula, ajustar el termostato, vaciar y llenar por el grupo, limpiar por fuera.
- Zona gris: desmontar la brida por tu cuenta, aunque lo hagas bien y la junta sea nueva.
- Invalida: quitar el grupo de seguridad, cambiarlo por otro tarado distinto o instalar sin reductora con la red alta.
- Te deja sin la garantía larga de cuba: no tener facturas de las revisiones del ánodo que el fabricante exige.
- Guarda siempre la factura de compra con modelo y número de serie, y la de instalación. Sin ellas no hay garantía que reclamar.
Ocho señales de que ya vas tarde
Ninguna de estas señales es una emergencia el día que aparece. Todas significan que el mantenimiento se quedó atrás y que lo siguiente que pase va a costar más que lo que habrías pagado por adelantarte. Las cuatro primeras todavía se arreglan con una purga y un ánodo; las cuatro últimas ya son avería.
El orden de reacción es el mismo en casi todas. Si la señal aparece en un termo de menos de ocho años, encarga la purga y la revisión del ánodo y lo normal es que el aparato siga diez años más. Si aparece en uno de doce, pide la visita de diagnóstico de 45 € y pregunta directamente cuánto le queda, porque el dinero de la purga puede estar mejor puesto en el termo siguiente.
La que no está en la lista y es la peor de todas es la ausencia de señales durante doce años. Un termo que nunca ha dado un problema y al que nunca se le ha mirado el ánodo no es un termo sano: es un termo que no ha avisado. La cuba perforada no da síntoma previo, no tiene reparación y se manifiesta un martes por la mañana con el agua saliendo por debajo de la carcasa.
- Ruido de piedras o de hervir cuando calienta: sedimento en el fondo e incrustación pegada a la resistencia.
- El agua caliente huele a huevo podrido: el ánodo reaccionando con agua estancada, típico de casa de temporada.
- El agua sale turbia u oxidada los primeros segundos después de horas sin usarla.
- Cerco blanco o rastro de óxido en los racores de la parte de arriba del termo.
- El grupo de seguridad gotea de forma continua incluso con el termo frío y apagado.
- El termo tarda el doble en recuperar que hace dos años con el mando en la misma posición.
- El térmico de seguridad se dispara cada pocas semanas y hay que rearmarlo.
- Humedad en la pared o el rodapié bajo el termo, o una mancha en el techo del vecino de abajo.

Qué cuesta cada trabajo y cuándo no sale a cuenta
Estos son los precios con los que trabajamos en A Coruña, Vigo y Ourense, revisados en septiembre de 2026. Están publicados porque la cuenta de si el mantenimiento compensa no se puede hacer sin ellos, y porque esa cuenta no siempre da que sí.
| Trabajo | Precio | Qué incluye |
|---|---|---|
| Visita de diagnóstico | 45 € | Se descuenta entera si se encarga el trabajo |
| Limpieza y purga del depósito | 85 € | Vaciado, arrastre del fondo, llenado y puesta en marcha |
| Cambio de ánodo de magnesio | desde 75 € | Vaciado, extracción, limpieza de cal del fondo y llenado |
| Cambio de grupo de seguridad | desde 65 € | Pieza nueva y latiguillo si hace falta |
| Válvula reductora de presión | 45 € | Cuando la red va por encima del tarado del grupo |
| Resistencia y termostato | desde 110 € | Mano de obra y piezas estándar |
| Instalación estándar | 145 € | Mano de obra de sustitución en el mismo sitio |
| Termo nuevo instalado | desde 305 € | Aparato, montaje, grupo nuevo y retirada del viejo |
IVA incluido. Garantía de 2 años sobre la instalación y de 3 años sobre el aparato según el RDL 7/2021; la garantía de cuba llega hasta 7 años según modelo.
La cuenta, hecha sin trampas
Purga y revisión de ánodo cada dos años son 85 € si el ánodo está bien y 160 € si hay que cambiarlo. Repartido, entre 42 y 80 € al año. Un termo nuevo instalado arranca en 305 €. Así que el mantenimiento se paga solo si consigue alargar la vida del aparato más de dos o tres años, y eso no siempre pasa.
En un termo eléctrico básico de ocho años, de los que costaron 180 o 200 € en su día, gastar 160 € en purga y ánodo es más de la mitad de uno nuevo puesto. No sale a cuenta, y te lo decimos por teléfono antes de subir. Lo sensato ahí es dejarlo trabajar, vigilar los racores cada tres meses y cambiarlo entero cuando falle.
Donde sí sale a cuenta es en tres situaciones concretas. En un termo de gama alta con garantía de cuba de siete años condicionada a revisión, porque los 75 € compran la garantía de un aparato de 500 €. En un termo de menos de cinco años, porque todavía queda vida por delante que proteger. Y en una casa de temporada o una vivienda con pozo o traída vecinal, donde el agua trae más carga y el ánodo se va antes.
Y hay dos trabajos que compensan siempre, tenga el termo la edad que tenga, porque no alargan la vida del aparato sino que evitan una fuga: el grupo de seguridad cuando ya no cierra, 65 €, y la válvula reductora cuando la presión de red está alta, 45 €. Una fuga en un piso alto cuesta más que el termo entero.
De dónde salen los datos
- RD 487/2022: requisitos sanitarios para la prevención de la legionelosis
- RD 3/2023: criterios técnico-sanitarios de la calidad del agua de consumo
- SINAC: consulta pública de la calidad del agua por municipio
- CTE DB-HE, Anejo G: temperatura del agua de red por capital de provincia
- RDL 7/2021: garantía legal de tres años en bienes de consumo
Los precios son los nuestros en A Coruña, Vigo y Ourense, revisados en septiembre de 2026 e IVA incluido. Este artículo se revisa cuando cambia una tarifa o una norma, no por rutina: la fecha de arriba es de contenido.


