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Mantenimiento

Mantenimiento del termo eléctrico: qué toca cada mes, cada año y cada cinco

  • 22 min · 4787 palabras
  • Publicado el 22 de septiembre de 2026
  • Por el equipo técnico de Galitermos

La respuesta corta

El mantenimiento de un termo cabe en tres cosas. Accionar la válvula del grupo de seguridad una vez al mes, que son treinta segundos y evita la avería más frecuente del aparato. Revisar goteos y temperatura una vez al año. Y cada dos años, vaciado, purga del fondo y revisión del ánodo: 85 € la purga y desde 75 € el ánodo si lo hace un técnico.

Dos manos apretando un racor de latón entre tubos de acero, con el aislante plateado del techo detrás

El calendario entero de un vistazo

El mantenimiento completo de un termo eléctrico son cinco tareas. Una la haces tú en treinta segundos y toca una vez al mes. Otra la haces tú en diez minutos y toca una vez al año. Las tres restantes van cada dos o cada cinco años y conviene que las haga alguien que deje factura, por un motivo que no tiene que ver con la dificultad y que está tres párrafos más abajo.

Esta tabla es el artículo entero. Lo que viene detrás son los detalles: cómo se hace cada cosa, qué pasa exactamente si no la haces y cuándo pagar por ella no sale a cuenta, que es la pregunta que no responde nadie.

TareaCada cuántoQuiénQué cuesta
Accionar la válvula del grupo de seguridadCada mesTú0 €
Mirar debajo del termo y los racores buscando goteosCada 3 mesesTú0 €
Comprobar la temperatura de consigna y el consumoCada añoTú0 €
Vaciado y purga del sedimento del fondoCada 2 añosTécnico85 €
Revisión del ánodo de magnesioCada 2 añosTécnicodesde 75 € si hay que cambiarlo
Revisión del ánodo de titanio con corriente impresaCada 5 añosTécnicoIncluida en la visita
Comprobar la presión de entrada de la redCada 2 añosTécnicoReductora, 45 € si falta
Choque térmico a 70 °CAl abrir una casa cerrada un mesTú0 €

Precios de septiembre de 2026, IVA incluido, para A Coruña, Vigo y Ourense. La revisión del ánodo no se cobra aparte si se hace junto con la purga.

Lo que la ley te obliga a hacer es nada

No existe obligación legal de mantener un termo eléctrico en una vivienda particular. El RD 487/2022 regula el control de la legionelosis en instalaciones con riesgo —torres de refrigeración, agua caliente sanitaria de hoteles, residencias, gimnasios, centros deportivos— y un termo doméstico no entra en ese listado. Quien te diga que la ley te obliga a una revisión anual te está vendiendo un contrato.

El que sí obliga es el fabricante, y obliga donde duele. La garantía larga de cuba, que llega a siete años en varios modelos, suele estar condicionada a una revisión del ánodo documentada. Sin esa factura, la garantía por la que pagaste al elegir un modelo caro no existe el día que la vas a necesitar.

Cada mes: accionar la válvula del grupo de seguridad

El grupo de seguridad es la pieza de latón atornillada a la entrada de agua fría del termo. Dentro lleva dos cosas: una válvula antirretorno, que impide que el agua del depósito vuelva hacia la red, y una válvula de seguridad tarada a 7 bar. Cuando el agua se calienta, se dilata. Como el antirretorno no la deja salir por donde entró, la presión sube dentro de la cuba y la válvula de seguridad suelta el sobrante por el desagüe. Un termo que gotea un poco mientras calienta no está averiado: está trabajando.

Esa válvula tiene una maneta o un tornillo para abrirla a mano. Accionarla una vez al mes es la tarea de mantenimiento que más averías evita por minuto invertido, y es la que no hace prácticamente nadie. El mecanismo del fallo es simple: el asiento de la válvula acumula sedimento, arenilla y restos, y una pieza que lleva tres años sin moverse se agarrota. El día que el termostato se quede pegado y la presión suba de verdad, la única pieza de la instalación que tenía que abrirse no abre.

Treinta segundos, doce veces al año. El primer sábado de cada mes, el día que pagas el alquiler, cuando cambias las sábanas: da igual la fecha mientras sea una fecha y no «cuando me acuerde».

  1. 1

    Localiza el grupo de seguridad. Va en el tubo de entrada de agua fría, pegado al termo, y lleva una boquilla que baja hacia un desagüe.

  2. 2

    Comprueba que ese tubo de desagüe llega a un sumidero o a un bote sifónico. Si termina al aire o en un cubo, arregla eso primero.

  3. 3

    Gira la maneta hasta la posición de vaciado y déjala ahí cinco segundos. Tiene que salir un chorro fuerte y continuo, no un hilo.

  4. 4

    Vuelve a cerrarla del todo. El goteo debe parar en uno o dos minutos.

  5. 5

    Si no sale nada de agua, la válvula está agarrotada. El grupo se cambia entero, desde 65 €; no se desmonta ni se limpia.

  6. 6

    Si después de cerrarla sigue goteando sin parar durante horas, la junta ya no asienta. Mismo caso, mismo precio.

  7. 7

    Si gotea de forma continua incluso con el termo apagado y frío, el problema no es el grupo: es la presión de la red, y lo que hace falta es una válvula reductora, 45 €.

Cada año: goteos, temperatura y lo que marca el contador

La revisión anual que puedes hacer tú son diez minutos y no necesita herramientas. Empieza por debajo. Mira el suelo, el rodapié y la pared bajo el termo buscando humedad, un cerco blanco de cal seca o una mancha de óxido. Pasa un papel de cocina por los dos racores de arriba, el de entrada y el de salida, y mira si sale mojado. Un goteo lento en un racor no moja el suelo porque se evapora, pero deja un rastro de cal y de óxido que se ve a simple vista, y es la fase barata de una fuga que dentro de un año será cara.

Sigue por la temperatura. El mando tiene que estar entre 55 y 60 grados. Por debajo de 50 el agua acumulada entra en el rango en el que la Legionella prolifera, entre 20 y 45 grados. Por encima de 65 estás pagando pérdidas de acumulación por agua que luego mezclas con fría en el grifo. La posición de ahorro que marcan varios fabricantes en el mando calienta a 45 grados, y ese es el peor sitio donde puede estar.

Termina por la factura. Un termo de 100 litros para dos personas se mueve entre 1.000 y 1.500 kWh al año, según cuántas duchas y a qué hora. Si el consumo sube un 20 % sin que hayan cambiado ni la tarifa ni las costumbres de la casa, hay una causa física: resistencia con incrustación, aislamiento del depósito degradado o, la más habitual y la más tonta, un grupo de seguridad goteando de forma continua. Un goteo de un litro a la hora son 24 litros diarios de agua que calentaste y se fueron por el desagüe.

Cada dos años: vaciado y purga del depósito

En el fondo de la cuba se deposita todo lo que trae el agua y no se disuelve: arenilla, restos de óxido de las tuberías, sedimento y, en menor medida que en el resto de España, cal. Esa capa hace tres cosas. Roba volumen útil al depósito, aísla la resistencia del agua —que es lo que produce el ruido de piedras al calentar— y retiene humedad y materia orgánica pegadas al esmalte.

La purga consiste en vaciar el depósito por completo y arrastrar ese fondo. Cuando la hace un técnico, se aprovecha para desmontar la brida, sacar el sedimento que no se va con el agua y mirar el ánodo en la misma operación. Son entre sesenta y noventa minutos de trabajo y cuesta 85 €.

Vaciarlo tú es posible y no tiene misterio, pero tiene un orden que no se puede saltar. El error que se paga es dar corriente antes de que el depósito esté lleno del todo: una resistencia trabajando en seco se quema en minutos, y eso convierte una tarde de mantenimiento en una reparación de 110 €.

  1. 1

    Baja el automático del termo en el cuadro eléctrico y comprueba que el piloto del aparato se ha apagado.

  2. 2

    Espera a que el agua se temple. Si el depósito está a 60 grados, no lo vacíes: abre el grifo de caliente un rato antes o déjalo enfriar unas horas.

  3. 3

    Cierra la llave de corte de entrada de agua fría, la que está antes del grupo de seguridad.

  4. 4

    Abre un grifo de agua caliente de la casa y déjalo abierto. Sin esa entrada de aire el depósito no baja, aunque abras el desagüe.

  5. 5

    Conecta una manguera a la boquilla de desagüe del grupo de seguridad y llévala a un sumidero o a un plato de ducha.

  6. 6

    Acciona la maneta del grupo a la posición de vaciado. Un termo de 100 litros tarda entre veinte y cuarenta minutos en vaciarse del todo.

  7. 7

    Para llenarlo: cierra la maneta del grupo, abre la llave de entrada de agua fría y deja el grifo de caliente abierto.

  8. 8

    Espera junto a ese grifo. Al principio saldrá aire a golpes y agua sucia. Ciérralo solo cuando salga un chorro continuo, limpio y sin borbotones.

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    Ahora, y no antes, sube el automático del cuadro. La primera carga desde frío tarda unas tres horas.

Armario abierto en un muro con el contador de agua, varias llaves de corte de latón y los tubos a la vista
La llave general de la vivienda suele estar aquí, al lado del contador. Es la primera que se cierra cuando algo pierde y todavía no se sabe de dónde viene el agua.

Cada dos a cinco años: el ánodo, en corto

Dentro del depósito hay una barra de magnesio cuyo único trabajo es corroerse ella para que no se corroa la cuba. Es protección catódica de sacrificio y es una pieza de consumo: se gasta. Mientras quede ánodo, el acero esmaltado está protegido; cuando desaparece, la corrosión empieza a trabajar sobre el depósito y el final de esa historia es una perforación que no se repara.

La revisión se hace aprovechando el vaciado, así que en la práctica va en el mismo viaje que la purga. Se saca la barra y se mira. Si está entera, se vuelve a montar y no hay recambio que cobrar. Si queda un alambre, se cambia: desde 75 €, con el vaciado, la extracción, la limpieza de cal del fondo y el llenado incluidos.

Aquí va el matiz que cambia el calendario en Galicia. Las tablas genéricas de fabricante hablan de revisar el ánodo cada cinco años, y esas tablas están escritas para el agua media española. El agua gallega sale de un subsuelo granítico: es blanda y poco mineralizada, y un agua así es más agresiva con el magnesio, no menos. En A Coruña, Vigo y Ourense el ánodo se consume antes de lo que dice el manual, y el intervalo razonable son dos años, no cinco. Con ánodo de titanio de corriente impresa la cuenta cambia entera, porque esa barra no se consume.

El porqué de todo esto está desarrollado en la guía sobre el agua de Galicia y el ánodo del termo, con el índice de Langelier, las alternativas de titanio y cuándo compensa pagarlas. Aquí solo interesa la casilla del calendario.

La cal en Galicia: mucha menos de la que te cuentan

Media internet escribe sobre mantenimiento de termos como si toda España tuviera el agua de Alicante: descalcificar el depósito, vinagre, bloques de cal que reducen la capacidad a la mitad. En Galicia eso es falso, y repetirlo hace que la gente gaste dinero en el problema equivocado mientras el de verdad —la corrosión— avanza sin que nadie lo mire.

El motivo es geológico. La cal del agua viene de disolver rocas calizas, y el subsuelo gallego es granito. El agua de red de A Coruña, Vigo y Ourense sale blanda y poco mineralizada, así que la incrustación es lenta y los problemas que causa son menores que en el Levante o en la meseta. Un termo de cinco años en Vigo no está lleno de cal. Si alguien te lo dice mientras te vende un descalcificador, la solución que te está vendiendo es la de otro sitio.

Puedes comprobarlo tú con dos fuentes públicas y gratuitas. La primera es el informe anual de calidad del agua de tu entidad suministradora: el RD 3/2023 obliga a poner a disposición del consumidor la información sobre el agua que se le suministra, y esos informes se publican por zona de abastecimiento. La segunda es el SINAC, el Sistema de Información Nacional de Agua de Consumo del Ministerio de Sanidad, que tiene un área de acceso libre donde se busca por provincia, municipio y zona.

El dato que buscas es la dureza, en miligramos por litro de carbonato cálcico. Por debajo de 60 mg/l el agua se considera blanda; entre 120 y 180 es dura, y por encima de 180, muy dura. La dureza no tiene límite sanitario: el informe la da como dato. Para tu termo ese número decide si el enemigo es la cal o es el ánodo, y en las tres provincias gallegas la respuesta suele ser la segunda.

La casa que solo se abre por temporadas

Un termo que trabaja todos los días envejece de una manera y uno que pasa ocho meses parado envejece de otra, peor. El agua estancada dentro de una cuba caliente es el escenario en el que proliferan la Legionella y las bacterias sulfatorreductoras, que son las del olor a huevo podrido. Y un ánodo trabajando dentro de agua quieta se consume igual que uno que trabaja, solo que sin que nadie use el termo a cambio.

Esto afecta a media Galicia: al piso de la playa que se abre en julio, a la casa de la aldea a la que se sube los fines de semana de verano, al apartamento de alquiler de temporada. El protocolo son cinco minutos al cerrar y una tarde al abrir, y evita las tres llamadas típicas de junio: el agua que huele, el termo que no calienta porque alguien bajó el automático en septiembre y la fuga que lleva goteando desde febrero sin que nadie la viera.

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    Al cerrar: cierra la llave de corte de entrada de agua al termo.

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    Al cerrar: baja el automático del termo en el cuadro. Déjalo señalado con una etiqueta para no buscarlo en junio.

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    Al cerrar: si la casa va a quedar sin calefacción y hay riesgo de helada, vacía el depósito entero siguiendo los pasos del apartado del vaciado.

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    Al cerrar: si no hay riesgo de helada, puedes dejarlo lleno. Olerá al volver, pero no se rompe nada.

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    Al abrir: primero el agua y con la corriente todavía cortada. Abre la llave de entrada y deja un grifo de caliente abierto hasta que salga chorro continuo sin aire.

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    Al abrir: comprueba el grupo de seguridad y los racores antes de energizar. Una fuga se encuentra mucho mejor con el termo frío.

  7. 7

    Al abrir: sube el automático y pon el termostato a 70 grados durante dos o tres horas.

  8. 8

    Al abrir: abre todos los grifos de agua caliente de la casa, incluidas las duchas, y déjalos correr tres minutos cada uno.

  9. 9

    Al abrir: baja el mando a 60 grados y ya puedes usar la casa con normalidad.

Termo eléctrico blanco colgado en alto en un baño de mármol claro, con los dos latiguillos bajando y la lavadora debajo
Encima de la lavadora es un sitio habitual y buen sitio, pero pide dejar hueco por delante: el día que haya que descolgar el termo, nadie quiere tener que sacar antes el electrodoméstico.

El termo en la galería, el lavadero o un bajo sin calefactar

Colgar el termo fuera de la vivienda calefactada es la costumbre en media Galicia: la galería acristalada, el lavadero de atrás, el bajo de la casa. Gana sitio dentro y saca el ruido. Tiene dos consecuencias, y las dos se corrigen con poco dinero si se cogen a tiempo.

La primera son las pérdidas. Un depósito de 100 litros a 60 grados rodeado de aire a 8 grados pierde más calor que el mismo depósito en un baño a 20, y esa diferencia la pagas todos los días del invierno. El aislamiento de la cuba no se puede mejorar, pero el de las tuberías sí, y ahí es donde se nota: el primer metro y medio de tubo de salida es el que más pierde, porque está siempre a temperatura. Se forra con coquilla elastomérica de 19 o 25 milímetros y se pone en una tarde. El CTE y el RITE exigen aislar esas tuberías, y en un local no calefactado el espesor que piden es mayor.

La segunda es la helada, y es la que rompe cosas. En la costa de A Coruña y de Pontevedra las heladas fuertes son raras. En el interior de Ourense no: en A Limia o en Verín, un enero con varios días bajo cero es un enero normal. El agua se congela a cero grados y se expande al hacerlo. Lo primero que revienta no es la cuba, son los latiguillos flexibles y los tramos de tubo que van por fuera, y el destrozo se ve al deshelar.

En una casa habitada el riesgo es bajo mientras el termo funcione. En una casa vacía en invierno, lo único seguro es vaciar el depósito y las tuberías. El dato de partida está en el Anejo G del CTE DB-HE: en enero el agua de red entra a 10 grados en A Coruña, a 10 en Pontevedra y a 8 en Ourense, frente a los 16, 17 y 18 de agosto. Ese termo del bajo calienta desde ocho grados y pierde calor contra el aire frío del local al mismo tiempo.

Qué mantenimiento invalida la garantía y cuál no

Hay un miedo razonable a tocar el termo y quedarse sin garantía, y hay una zona gris donde los fabricantes empujan. La línea, en la práctica, está en si has abierto el aparato o no.

Lo que puedes hacer sin riesgo es todo lo que el propio manual te pide que hagas: accionar la válvula del grupo de seguridad, mover el mando del termostato, limpiar la carcasa por fuera, vaciar el depósito por el desagüe del grupo y volver a llenarlo. Nada de eso abre el aparato ni toca una pieza sellada.

Lo que sí puede costarte la garantía es desmontar la brida para llegar a la resistencia o al ánodo, sustituir el grupo de seguridad por otro con una presión de tarado distinta, suprimirlo, o instalar el termo sin válvula reductora en una red que va por encima de la presión de tarado del grupo. Ese último caso es el que más discusiones genera: si la cuba revienta y la presión de red estaba por encima de lo que admite la instalación, el fabricante rechaza el parte y tiene argumentos.

Y hay una condición que casi nadie lee al comprar. La garantía legal del aparato son tres años desde el RDL 7/2021 y cubre el defecto de fabricación. La garantía larga de cuba —hasta siete años según modelo— es una garantía comercial voluntaria que el fabricante concede con sus propias condiciones, y una de las habituales es la revisión periódica del ánodo acreditada con factura. Esa es la razón de peso para pagar los 75 € de la revisión en un termo de gama alta, y es también la razón por la que en un termo de 200 € esa misma revisión no tiene sentido económico: no hay garantía larga que proteger.

  • No invalida nada: accionar la válvula, ajustar el termostato, vaciar y llenar por el grupo, limpiar por fuera.
  • Zona gris: desmontar la brida por tu cuenta, aunque lo hagas bien y la junta sea nueva.
  • Invalida: quitar el grupo de seguridad, cambiarlo por otro tarado distinto o instalar sin reductora con la red alta.
  • Te deja sin la garantía larga de cuba: no tener facturas de las revisiones del ánodo que el fabricante exige.
  • Guarda siempre la factura de compra con modelo y número de serie, y la de instalación. Sin ellas no hay garantía que reclamar.

Ocho señales de que ya vas tarde

Ninguna de estas señales es una emergencia el día que aparece. Todas significan que el mantenimiento se quedó atrás y que lo siguiente que pase va a costar más que lo que habrías pagado por adelantarte. Las cuatro primeras todavía se arreglan con una purga y un ánodo; las cuatro últimas ya son avería.

El orden de reacción es el mismo en casi todas. Si la señal aparece en un termo de menos de ocho años, encarga la purga y la revisión del ánodo y lo normal es que el aparato siga diez años más. Si aparece en uno de doce, pide la visita de diagnóstico de 45 € y pregunta directamente cuánto le queda, porque el dinero de la purga puede estar mejor puesto en el termo siguiente.

La que no está en la lista y es la peor de todas es la ausencia de señales durante doce años. Un termo que nunca ha dado un problema y al que nunca se le ha mirado el ánodo no es un termo sano: es un termo que no ha avisado. La cuba perforada no da síntoma previo, no tiene reparación y se manifiesta un martes por la mañana con el agua saliendo por debajo de la carcasa.

  • Ruido de piedras o de hervir cuando calienta: sedimento en el fondo e incrustación pegada a la resistencia.
  • El agua caliente huele a huevo podrido: el ánodo reaccionando con agua estancada, típico de casa de temporada.
  • El agua sale turbia u oxidada los primeros segundos después de horas sin usarla.
  • Cerco blanco o rastro de óxido en los racores de la parte de arriba del termo.
  • El grupo de seguridad gotea de forma continua incluso con el termo frío y apagado.
  • El termo tarda el doble en recuperar que hace dos años con el mando en la misma posición.
  • El térmico de seguridad se dispara cada pocas semanas y hay que rearmarlo.
  • Humedad en la pared o el rodapié bajo el termo, o una mancha en el techo del vecino de abajo.
Técnico de espaldas ajustando el colector de tubos de acero que sale por debajo de un depósito blanco
Debajo del depósito queda el nudo de llaves: una en la entrada de fría y otra en la salida de caliente. Sin ellas, cambiar una resistencia obliga a cortar el agua de toda la casa.

Qué cuesta cada trabajo y cuándo no sale a cuenta

Estos son los precios con los que trabajamos en A Coruña, Vigo y Ourense, revisados en septiembre de 2026. Están publicados porque la cuenta de si el mantenimiento compensa no se puede hacer sin ellos, y porque esa cuenta no siempre da que sí.

TrabajoPrecioQué incluye
Visita de diagnóstico45 €Se descuenta entera si se encarga el trabajo
Limpieza y purga del depósito85 €Vaciado, arrastre del fondo, llenado y puesta en marcha
Cambio de ánodo de magnesiodesde 75 €Vaciado, extracción, limpieza de cal del fondo y llenado
Cambio de grupo de seguridaddesde 65 €Pieza nueva y latiguillo si hace falta
Válvula reductora de presión45 €Cuando la red va por encima del tarado del grupo
Resistencia y termostatodesde 110 €Mano de obra y piezas estándar
Instalación estándar145 €Mano de obra de sustitución en el mismo sitio
Termo nuevo instaladodesde 305 €Aparato, montaje, grupo nuevo y retirada del viejo

IVA incluido. Garantía de 2 años sobre la instalación y de 3 años sobre el aparato según el RDL 7/2021; la garantía de cuba llega hasta 7 años según modelo.

La cuenta, hecha sin trampas

Purga y revisión de ánodo cada dos años son 85 € si el ánodo está bien y 160 € si hay que cambiarlo. Repartido, entre 42 y 80 € al año. Un termo nuevo instalado arranca en 305 €. Así que el mantenimiento se paga solo si consigue alargar la vida del aparato más de dos o tres años, y eso no siempre pasa.

En un termo eléctrico básico de ocho años, de los que costaron 180 o 200 € en su día, gastar 160 € en purga y ánodo es más de la mitad de uno nuevo puesto. No sale a cuenta, y te lo decimos por teléfono antes de subir. Lo sensato ahí es dejarlo trabajar, vigilar los racores cada tres meses y cambiarlo entero cuando falle.

Donde sí sale a cuenta es en tres situaciones concretas. En un termo de gama alta con garantía de cuba de siete años condicionada a revisión, porque los 75 € compran la garantía de un aparato de 500 €. En un termo de menos de cinco años, porque todavía queda vida por delante que proteger. Y en una casa de temporada o una vivienda con pozo o traída vecinal, donde el agua trae más carga y el ánodo se va antes.

Y hay dos trabajos que compensan siempre, tenga el termo la edad que tenga, porque no alargan la vida del aparato sino que evitan una fuga: el grupo de seguridad cuando ya no cierra, 65 €, y la válvula reductora cuando la presión de red está alta, 45 €. Una fuga en un piso alto cuesta más que el termo entero.

De dónde salen los datos

Los precios son los nuestros en A Coruña, Vigo y Ourense, revisados en septiembre de 2026 e IVA incluido. Este artículo se revisa cuando cambia una tarifa o una norma, no por rutina: la fecha de arriba es de contenido.

¿Prefieres que te lo miremos nosotros?

El diagnóstico por teléfono no cuesta nada: con una foto de la placa de características y otra del hueco, muchas veces sabemos qué tiene antes de movernos.

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Lo que más nos preguntan sobre esto

¿Es obligatorio hacer el mantenimiento de un termo eléctrico?

En una vivienda particular no. El RD 487/2022 sobre legionelosis aplica a instalaciones con riesgo, como hoteles o gimnasios, y un termo doméstico no entra. Quien sí lo exige es el fabricante: la garantía de cuba de hasta 7 años suele estar condicionada a revisiones del ánodo con factura.

¿Cada cuánto hay que accionar la válvula del grupo de seguridad?

Una vez al mes, y son 30 segundos. Se abre la maneta cinco segundos para que salga un chorro fuerte por el desagüe y se vuelve a cerrar. Sirve para que el asiento de la válvula no se agarrote con el sedimento. Es la tarea que más averías evita y la que menos gente hace.

¿Puedo vaciar y purgar yo el termo?

Sí, si respetas el orden: cortar la corriente, cerrar la entrada de agua, abrir un grifo de caliente para que entre aire y abrir el desagüe. Lo que no puede fallar es el final: no des corriente hasta que el grifo de caliente eche chorro continuo sin aire. Una resistencia en seco se quema en minutos.

¿Necesito un descalcificador para el termo en Galicia?

En la mayoría de los casos, no. El subsuelo gallego es granítico y el agua de red sale blanda, así que la incrustación es lenta. Puedes comprobar la dureza de tu municipio en el SINAC del Ministerio de Sanidad: por debajo de 60 mg/l de carbonato cálcico el agua se considera blanda.

¿Cuánto se tarda en una limpieza y purga del depósito?

Entre sesenta y noventa minutos en un termo de 80 o 100 litros, contando el vaciado, el desmontaje de la brida, la limpieza del fondo y el llenado. Después hay que sumar unas tres horas hasta que vuelve a haber agua caliente, porque la primera carga desde frío siempre es la larga.

¿Qué pasa si no le hago nunca nada al termo?

La mayoría de los termos llega igual a los diez o doce años sin que nadie los toque. Lo que cambia no es la media, es el riesgo: sin revisar el ánodo, la cuba puede perforarse a los siete u ocho años sin aviso previo, y una cuba perforada no se repara. Tampoco tendrás garantía de cuba que reclamar.

¿El mantenimiento baja la factura de la luz?

Poco, y en Galicia menos que en otros sitios, porque la capa de cal sobre la resistencia es fina. Lo que sí sube la factura de verdad es un grupo de seguridad goteando: un litro por hora son 24 litros diarios de agua caliente al desagüe. Eso se arregla con una pieza de 65 €.

¿Puedo poner un ánodo de titanio en el termo que ya tengo?

Solo si el fabricante lo ofrece como recambio compatible con ese modelo, y no es lo habitual. El titanio con corriente impresa se decide al comprar el aparato: cuesta entre 100 y 150 € más y elimina el cambio de ánodo. En una casa de temporada donde nadie va a revisar nada, es la mejor compra.

Instaladores de termos eléctricos, y solo eso

En A Coruña, Vigo y Ourense instalamos, cambiamos y reparamos termos eléctricos y de bomba de calor. No es una de las cosas que hacemos: es la única. Trabajamos con 7 marcas con servicio técnico oficial en Galicia —Ariston, Thermor, Fleck, Bosch, Cointra, Vaillant, Saunier Duval— y con el precio instalado publicado antes de que llames.

Dos manos apretando un racor de latón entre tubos de acero, con el aislante plateado del techo detrásPrimer plano en blanco y negro del caño cromado de un grifo con una gota de agua cayendoTermo eléctrico blanco colgado en alto en un baño de mármol claro, con los dos latiguillos bajando y la lavadora debajo
  • Solo termos eléctricos

    No hacemos calderas de gas, ni reformas de baño, ni fontanería general. Solo termos eléctricos y de bomba de calor. Por eso sabemos de memoria qué ánodo lleva cada gama, cuál entra en un armario de cocina y cuál se queda corto para tres duchas seguidas.

  • El precio, antes de subir

    La mano de obra de una instalación estándar son 145 € y está publicada en esta web. Con una foto de la placa del termo que tienes y otra del hueco, se cierra el precio final por teléfono. Ese es el que se paga.

  • Lo montamos, no lo vendemos y ya

    Llegamos con el aparato, el grupo de seguridad, los latiguillos y la tornillería. El termo se cuelga a plomo sobre pared maciza, se llena, se purga y no nos vamos hasta verlo calentar. El viejo baja con nosotros.

  • Garantía firmada

    2 años sobre la instalación, por escrito y en la factura, además de la del fabricante sobre el aparato. Con el modelo y el número de serie anotados, que es lo que te van a pedir si algún día hay que reclamar.

Dinos qué termo tienes y te decimos el precio del nuevo, puesto.

Con una foto de la placa de características y otra del hueco se cierra el precio sin visita previa. Si al llegar apareciera algo que no estaba previsto, se para y se consulta antes de tocar nada.

Retirada y reciclaje del termo viejo incluidos · 2 años de garantía de instalación · L-V 8:00-20:00

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