Las averías más frecuentes del termo eléctrico: qué pieza falla en cada síntoma y cuándo deja de compensar arreglarla
La respuesta corta
Seis piezas explican casi todas las averías: resistencia, termostato, limitador térmico, ánodo, grupo de seguridad y cuba. Las cinco primeras se reparan por entre 65 y 110 €, piezas incluidas. La cuba perforada no se repara: obliga a cambiar el aparato, desde 305 € instalado. La frontera está en la mitad de esa cifra, unos 150 €.

El mapa: qué síntoma corresponde a qué pieza y qué cuesta
Dentro de la chapa hay un depósito de acero esmaltado, una resistencia que calienta, un termostato que decide cuándo, un limitador térmico que corta si el termostato se queda pegado, una barra de magnesio que se corroe para que no se corroa el depósito y un grupo de seguridad en la entrada de agua fría. Seis piezas: casi todos los avisos son una de ellas.
El diagnóstico paso a paso de cada síntoma está en el blog; aquí está el plano de arriba. La columna que decide no es la del precio: los mismos 110 € son una compra excelente en un termo de cinco años y dinero mal puesto en uno de quince.
| Lo que notas | La pieza que suele ser | Qué cuesta | Reparar o cambiar |
|---|---|---|---|
| Fría del todo y salta el diferencial | Resistencia perforada a masa | desde 110 € | Reparar si la cuba está sana |
| Fría del todo y no salta nada | Limitador disparado o termostato | 0 € o desde 110 € | Reparar casi siempre |
| Templada con el mando al máximo | Termostato descalibrado | desde 110 € | Reparar |
| Ruido de hervido al calentar | Sedimento sobre la resistencia | 85 € | Reparar |
| Tarda mucho más que hace un año | Sedimento, o resistencia al final | 85 € o desde 110 € | Según la edad del termo |
| Gotea por el tubo solo al calentar | Ninguna: es dilatación normal | 0 € | Nada que hacer |
| Gotea por el tubo con el termo frío | Grupo sucio o presión de red alta | desde 65 €, o 45 € | Reparar |
| Gota lenta bajo la tapa de registro | Junta de la brida | 85 € | Reparar, con matices |
| Óxido o partículas en el agua caliente | Ánodo agotado, cuba trabajando | desde 75 € | Revisar antes de gastar |
| Agua oxidada por la carcasa | Cuba perforada | No tiene reparación | Cambiar el aparato |
| Caliente, pero se acaba enseguida | Capacidad útil, no avería | de 0 € a 85 € | Casi nunca es reparar |
Tarifas de septiembre de 2026, IVA incluido. La visita de diagnóstico son 45 € y se descuenta entera si el trabajo se encarga. Un termo nuevo instalado arranca en 305 €.
Lo que puedes comprobar tú antes de llamar a nadie
Ninguna de estas comprobaciones exige abrir el aparato y todas juntas se hacen en un cuarto de hora. Resuelven las averías tontas —un automático bajado desde que se cerró la casa, un programador en una franja que ya pasó— y sirven para llegar al teléfono con datos: «no calienta, el piloto enciende y el diferencial no ha saltado» descarta media lista. Van en este orden porque cada paso descarta el anterior.
- 1
Mira el piloto o el display. Si no enciende nada, el fallo está en el cuadro: a veces es un termo sin línea propia que comparte circuito con la cocina, y tender una dedicada cuesta desde 120 €.
- 2
Si hay un automático bajado, súbelo una vez. Si vuelve a caer al calentar, no insistas: hay una derivación.
- 3
Si saltó el diferencial, baja solo el automático del termo y rearma. Si aguanta, el que fuga a tierra es el termo.
- 4
Sube el mando a 60 °C, espera cuatro horas sin gastar agua y toca el depósito por arriba, no la tubería.
- 5
Escucha el arranque: un ruido de hervido es sedimento sobre la resistencia, no un fallo eléctrico.
- 6
Si hay agua, pon papel de cocina bajo cada racor y bajo el cuerpo del termo: a las 24 horas verás cuál se moja.
- 7
Mira el tubo del grupo: si gotea solo mientras calienta, está haciendo su trabajo.
- 8
Fotografía la placa con el modelo, la potencia y el número de serie legibles.
Lo que no se toca sin instalador, y por qué
La frontera no es de habilidad manual: es de qué hay al otro lado. Un termo es un receptor de 1.500 o 2.000 W a 230 V dentro de un depósito lleno de agua, y el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión, el Real Decreto 842/2002, exige protegerlo contra contactos indirectos con el diferencial y la toma de tierra, como desarrolla la ITC-BT-24. Ese diferencial que salta al calentar no es una molestia: es lo único entre una resistencia perforada y quien abre el grifo. De ahí esta lista.
- No se quita la tapa de registro sin bajar antes el automático del termo.
- No se rearma el limitador térmico una y otra vez: si salta cada pocas semanas, el que falla es el termostato.
- No se puentea ni se anula un termostato «para que caliente mientras tanto».
- No se tapona el desagüe del grupo de seguridad con un tapón, un trapo ni un tornillo.
- No se cambia un diferencial que salta por otro menos sensible para que deje de saltar.
- No se abre la brida de la resistencia con el depósito lleno ni con el agua caliente dentro.
La resistencia: la pieza que más veces se cambia
Es un tubo metálico con un hilo conductor dentro, montado en la brida de la parte baja del depósito. Trabaja todos los días a temperatura alta y rodeada de agua: que sea la que más se cambia no es un defecto, es su oficio.
Falla de dos maneras. Se abre —el hilo se corta— y el termo queda con el piloto encendido y el agua fría pasadas horas, sin ruido y sin que salte nada: es el cuadro del termo que no calienta. O se perfora, el agua llega a la parte eléctrica y la corriente se va a tierra; entonces el diferencial corta al mandar calentar.
Cambiar resistencia y termostato cuesta desde 110 € con las piezas de un termo doméstico estándar. Se hace con el depósito abierto, así que es el momento de mirar el ánodo y limpiar el fondo: esa mano de obra no se paga dos veces.
Blindada, envainada o cerámica: no envejecen igual
La blindada va sumergida en el agua. Calienta rápido, cuesta menos y la monta la mayoría de los termos de entrada. Su punto débil es su virtud: todo lo que lleve el agua —arenilla, óxido de tuberías viejas, restos de corrosión— se deposita encima.
La envainada o cerámica va dentro de una funda estanca y no toca el agua. Cuesta algo más, dura bastante más y se sustituye sin vaciar el depósito, porque la vaina se queda montada. Con pozo o traída vecinal no es un capricho: evita repetir la misma avería cada pocos años.
Lo que de verdad la mata: trabajar en seco
Una resistencia blindada calentando sin agua alrededor no se estropea en meses: se quema en minutos. Pasa al vaciar el depósito y volver a llenarlo sin purgar el aire. El llenado se hace con un grifo de agua caliente abierto hasta que sale agua limpia y continua, y solo entonces se da corriente. Esa avería no la cubre ninguna garantía.

Termostato y limitador térmico: dos piezas que se confunden siempre
Van juntas, se parecen y hacen cosas contrarias. El termostato regula: enciende la resistencia cuando el agua baja y la apaga al llegar a la consigna. El limitador vigila al termostato: corta la corriente cuando el agua se pasa de temperatura y deja el termo muerto hasta que alguien lo rearma a mano.
El termostato falla de tres formas. No enciende nunca, y el agua sale fría. No apaga nunca, y el limitador acaba interviniendo. O se descalibra, que es la más frecuente: el mando marca una cosa y el agua sale a otra, casi siempre por debajo. Las tres se resuelven con el mismo cambio, desde 110 € junto con la resistencia.
Antes de cambiar nada, descarta lo que no es avería: en la posición de ahorro el termo puede calentar a 45 °C, y así el agua sale tibia y rinde menos litros de ducha. Hay además un motivo sanitario: por debajo de 50 °C el agua entra en el rango en el que la Legionella prolifera, entre 20 y 45 grados, lo que el Real Decreto 487/2022 obliga a evitar en instalaciones sujetas a control.
El limitador no es la avería: es la alarma
Cuando se dispara, el termo queda parado aunque el piloto siga encendido. Se rearma con un botón pequeño detrás de la tapa de registro. Si no vuelve a saltar, fue puntual y no hay nada que cambiar; si se dispara otra vez en días o semanas, el que falla es el termostato.
Por qué calienta bien en verano y mal en invierno
Porque el agua de red entra más fría y hay que subir casi el doble de grados. Se nota como recuperación lenta entre duchas, no como agua fría de golpe: mira antes cuánto tarda en calentar tu aparato.
El ánodo de magnesio: la única avería que no da ningún síntoma
Es una barra roscada dentro del depósito y su trabajo es corroerse: el esmalte de la cuba tiene microporos desde fábrica y el magnesio, por más reactivo, se lleva la corrosión que si no iría al acero. Pero se gasta en silencio, y se nota el día que la cuba se perfora. Es la única pieza que se revisa por calendario y no por síntoma.
En Galicia pesa más, y va contra lo que dice medio internet. El subsuelo de A Coruña, Vigo y Ourense es granítico y el agua sale blanda, así que la cal da menos problemas que en el Levante. Pero un agua poco mineralizada es más agresiva con el ánodo y conduce peor la corriente galvánica que lo hace funcionar.
Cambiarlo cuesta desde 75 €, con vaciado, extracción, limpieza del fondo y llenado, dentro del mantenimiento con cambio de ánodo. Es la única partida que no devuelve ni un grado de agua caliente: devuelve años de aparato.
El grupo de seguridad: gotear mientras calienta no es una avería
Es la pieza de latón obligatoria en la entrada de agua fría, con llave, antirretorno y válvula de sobrepresión. Genera más llamadas que ninguna otra, y buena parte se resuelven diciendo que no hay nada que arreglar.
La razón es física. El agua se dilata al calentarse: al subir hasta los 60 °C su volumen aumenta alrededor de un 1,7 %, que en un termo de 100 litros son 1,7 litros que ya no caben. La presión sube, la válvula se abre, suelta un poco y se cierra sola. Ese goteo empieza cuando el termo arranca y para cuando termina.
Deja de ser normal cuando el hilo no se corta con el aparato apagado, o cuando el agua sale por el cuerpo del grupo en vez de por el tubo. Hay dos culpables: sedimento o asiento picado, desde 65 €, o presión de red alta, que se corrige con una válvula reductora de 45 €. Cuál es se decide midiendo, y el termo que pierde agua explica cómo.
Lo que no se hace nunca es taponar el desagüe: esa válvula es la única protección de un depósito cerrado con una resistencia dentro. Si el goteo cae a un patio, se conduce a la bajante con un sifón, desde 35 €.

La junta de la brida: la avería que provoca una reparación anterior
La brida es la tapa circular por la que entra la resistencia, y sella contra una junta de goma que se aplasta una sola vez en su vida. Cuando pierde, el agua aparece dentro de la tapa de registro, gota a gota, con un cerco de óxido alrededor de los tornillos.
Lo característico es que tiene fecha de origen. Una brida que ha estado veinte años sin gotear no empieza sola: empieza dos semanas después de que alguien cambiara la resistencia o el ánodo y reutilizara la junta vieja. También aparece cuando los tornillos se aprietan en círculo en vez de en cruz y la brida deja de apoyar plana.
El arreglo es vaciar, limpiar el asiento, poner junta nueva y apretar en cruz en dos pasadas, dentro de una limpieza y purga del depósito: 85 €. Ahora, si esa agua sale oxidada y en cantidad, la junta no tiene culpa: viene de dentro de la cuba y baja por el hueco de la brida porque no tiene otra salida.
La cuba: la única pieza que no se repara
Si el agua brota del cuerpo del termo, sale oxidada y el aislante está empapado, el depósito se ha perforado. No se suelda, no se parchea, no se sella con resina y no se pone una abrazadera. No es que no compense: es que no se hace.
El motivo está en cómo se fabrica. La cuba es chapa de acero al carbono recubierta de esmalte vitrificado, y ese esmalte es la única barrera entre el agua y el acero: soldar lo destruye varios centímetros alrededor del cordón. Parchear por fuera es impracticable, porque entre la chapa y la cuba hay varios centímetros de poliuretano. Y el agujero que se ve nunca es el único.
La pregunta útil no es cómo repararlo sino por qué ha pasado, y en Galicia la respuesta casi siempre es la misma: llevaba años con el ánodo agotado. Se cambia el aparato, y merece la pena revisar el litraje de paso. La instalación estándar son 145 €, con 55 € más a partir de 150 litros, y la retirada del viejo va incluida siempre.
Cuándo deja de compensar reparar: la cuenta con números
El criterio se dice por teléfono antes de subir, y es una regla, no una impresión: si la reparación pasa de la mitad de lo que cuesta un termo nuevo instalado y el aparato tiene más de ocho años, no compensa. Con un termo nuevo desde 305 €, el listón queda en unos 150 €.
Con ese listón, casi ninguna reparación suelta lo alcanza. Un grupo de seguridad son 65 €: se cambia siempre, tenga el termo la edad que tenga. Un ánodo, 75 €, igual. Una limpieza y purga, 85 €. Resistencia y termostato, desde 110 €. Ninguna llega a 150 €.
La cuenta cambia de signo cuando se acumulan, que es lo que pasa en un termo con años: ya no se comparan 110 € con 305 €, se comparan 270 € con 305 €, y el nuevo trae cuba, grupo y garantías desde cero. La excepción es el termo de gama alta con una avería eléctrica a los siete u ocho años: ahí la pregunta es cuántos años de cuba compra el arreglo.
| Lo que hay que hacer | Suma | Frente a 305 € de termo nuevo | Qué hacemos |
|---|---|---|---|
| Solo el grupo de seguridad | 65 € | 21 % | Reparar a cualquier edad |
| Solo el ánodo | 75 € | 25 % | Reparar, y cuanto antes |
| Limpieza y purga del depósito | 85 € | 28 % | Reparar |
| Resistencia y termostato | 110 € | 36 % | Reparar si la cuba está sana |
| Resistencia, termostato y ánodo | 185 € | 61 % | Solo con el termo joven |
| Resistencia, termostato, ánodo y purga | 270 € | 89 % | Cambiar el aparato |
| Cuba perforada | Sin reparación | — | Cambiar el aparato |
Tarifas de septiembre de 2026 con IVA, sin contar la visita de diagnóstico. Los 305 € son un termo nuevo completo: aparato, montaje, grupo de seguridad, latiguillos y retirada del viejo.
El dato que falta en casi todos los presupuestos: la edad
Un presupuesto de reparación sin la edad del aparato al lado no permite decidir. Mira la fecha de fabricación en la placa y compárala con lo que dura un termo eléctrico. Si está en el último tercio de su vida, la reparación no compra agua caliente: compra meses.
Y si la decisión no puede esperar a hacer números con calma, esa es justo la situación que cubre la sustitución sin espera.

La garantía: tres plazos distintos y por qué te piden el número de serie
Se mezclan tres garantías que cubren cosas distintas. La legal del aparato son 3 años desde la entrega, según el Real Decreto-ley 7/2021, y cubre la falta de conformidad, que en la práctica es el defecto de fabricación; la misma norma obliga a mantener repuestos durante diez años.
La de cuba es comercial, la pone el fabricante y llega hasta 7 años según modelo. Cubre el depósito y solo el depósito, y la mano de obra de desmontar y montar no suele ir dentro: es la que de verdad vale dinero. La de la instalación son 2 años y la da quien monta: conexiones, anclaje, grupo de seguridad y puesta en marcha.
No cubre ninguna de las tres las incrustaciones, la resistencia quemada en seco, los daños por presión fuera de rango ni la manipulación por cuenta propia. Por eso lo primero que se pide por teléfono es una foto de la placa: modelo, número de serie y fecha. Sin esos datos, una garantía de cuba de siete años es un folleto.
De dónde salen los datos
- REBT · RD 842/2002, Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión
- Guía Técnica de aplicación del REBT · ITC-BT-24, protección contra contactos directos e indirectos
- RD 487/2022 · requisitos sanitarios para la prevención de la legionelosis
- RDL 7/2021 · garantía legal de tres años y repuestos durante diez
- CTE DB-HS 4 · suministro de agua: presión máxima en los puntos de consumo
Guía de Galitermos, actualizada el 23 de septiembre de 2026. Revisamos estos contenidos cuando cambian los datos de los que dependen, no por rutina: la fecha de arriba es de contenido, no de despliegue.


