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Averías

El termo eléctrico pierde agua por abajo: de dónde viene, qué es normal y qué cuesta pararla

  • 19 min · 4082 palabras
  • Publicado el 22 de septiembre de 2026
  • Por el equipo técnico de Galitermos

La respuesta corta

Un goteo intermitente por el tubito del grupo de seguridad mientras el termo calienta es normal: el agua se dilata alrededor de un 1,7 % al pasar de 10 a 60 grados y la válvula tiene que evacuar ese sobrante. Un goteo continuo con el termo apagado no lo es, y casi siempre significa presión de red por encima de 4 bar. Si el agua brota de la carcasa, la cuba está perforada y no hay reparación posible.

Técnico con chaqueta de trabajo manipulando el frontal abierto de un equipo de agua caliente

Localiza el punto exacto por el que sale el agua antes de tocar nada

Todo el diagnóstico de una fuga depende de un dato: por dónde sale. No de cuánta agua hay en el suelo, que es lo que uno mira primero. El agua baja por la chapa, corre por el aislante y aparece en la parte más baja del termo, así que el charco está casi siempre lejos del origen. Un termo con la cuba perforada y un termo con una tuerca floja mojan el mismo azulejo.

El método para separarlos cuesta veinte minutos y no requiere herramienta. Seca el termo entero con un trapo, incluida la parte de arriba y las tuberías. Ata un trozo de papel de cocina seco alrededor de cada tuerca de conexión, otro en el cuerpo del grupo de seguridad y otro pegado a la tapa de registro inferior. Vuelve a los veinte minutos y mira cuál está mojado. El primero que se moja es el que pierde.

Mientras lo haces, mira una cosa más: el color del agua. Un agua limpia viene de una conexión, de una junta o de la válvula. Un agua con tono anaranjado o con arenilla viene de dentro del depósito, y eso cambia por completo el pronóstico y la conversación sobre el precio.

De dónde goteaQué esGravedad
Por el tubito del grupo, solo mientras calientaDilatación del agua evacuada por la válvulaNormal: no se repara
Por el grupo, continuo y con el termo apagadoPresión de red alta o válvula con sedimentoMedia: reductora o grupo nuevo
Por la tuerca de un latiguillo o un racorJunta vencida, teflón mal puesto o racor flojoBaja: se resuelve en la visita
Por la tapa de registro, gota lenta y con cercoJunta de la brida de la resistencia resecaMedia: hay que vaciar y abrir
Por la carcasa, agua oxidada y aislante empapadoCuba perforadaTerminal: no hay reparación
Por la zona de cables, con olor a quemadoAgua dentro de la parte eléctricaUrgente: corta la corriente

El punto donde aparece el agua no es el punto por donde sale. Seca todo, pon papel seco en cada conexión y vuelve a mirar a los veinte minutos.

El goteo del grupo de seguridad mientras calienta es normal y no se arregla

Si tu termo suelta agua por el tubito del grupo de seguridad solo cuando está calentando, no tienes una avería: tienes una válvula haciendo su trabajo. El agua se dilata al calentarse. El depósito está lleno hasta arriba y cerrado, así que ese volumen de más no cabe en ninguna parte, la presión interior sube y la válvula de sobrepresión se abre, suelta un poco y se vuelve a cerrar sola.

Las cifras concretas ayudan a saber qué esperar. El agua de red entra en enero a 10 grados en A Coruña y a 8 en Ourense. Al subir hasta los 60 grados de consigna, su volumen aumenta alrededor de un 1,7 %: en un termo de 100 litros son 1,7 litros que sobran. Con el termostato puesto a 80 grados la dilatación se acerca al 3 %, o sea, cerca de tres litros en un ciclo completo desde frío. Eso es lo que la válvula tiene que echar fuera.

El goteo normal tiene un patrón reconocible: empieza cuando el termo arranca a calentar, dura lo que dura el calentamiento y para solo. Deja de ser normal cuando gotea con el aparato apagado desde hace horas, cuando el hilo de agua no se corta en todo el día o cuando el agua sale por el cuerpo del grupo en vez de por el tubo de desagüe.

Lo que no se hace nunca es taponar ese desagüe con un tapón, un trapo o un tornillo. La válvula es la única protección que tiene un depósito cerrado con una resistencia dentro. El arreglo bueno no es parar el goteo: es conducirlo a la bajante con un tubo y un sifón, y eso cuesta desde 35 €.

Si el grupo gotea con el termo apagado, mide la presión de la red

Un grupo de seguridad que gotea sin parar, con el termo frío y apagado desde hace horas, está avisando de que la presión de la red de casa es demasiado alta. La mecánica es sencilla: el grupo doméstico de un termo se abre a 7 bar, que es el tarado normalizado. Si tu red está a 2,5 bar, la dilatación tiene margen de sobra antes de llegar a esos 7. Si tu red está a 5, ese margen casi no existe y la válvula vive abierta.

Medirla cuesta unos 10 € y una noche. Se compra un manómetro de rosca de grifo de lavadora en cualquier ferretería, se enrosca en la toma de la lavadora o en un grifo de jardín y se deja puesto. La lectura que importa no es la de las ocho de la tarde: es la de las cuatro de la mañana, cuando nadie consume y la red de abastecimiento llega a su máximo. En zonas altas de Vigo y en bajos de A Coruña esa diferencia entre el día y la madrugada es de bar y medio.

El CTE DB-HS 4 fija 500 kPa —5 bar— como presión máxima en cualquier punto de consumo de una vivienda. En la práctica, por encima de 4 bar el termo empieza a soltar agua, los latiguillos se cansan y las griferías monomando gotean. La solución es una válvula reductora de presión en la entrada general de la vivienda, tarada entre 3 y 3,5 bar: 45 €, y protege toda la instalación, no solo el termo.

Ahora el caso contrario, el que hace que mucha gente pague una reductora para nada. Si mides 2,5 bar y el grupo sigue goteando, la presión no es el problema: tienes un grupo con sedimento o con el asiento de la válvula picado, y eso se arregla cambiando el grupo por 65 €.

Fuga por los latiguillos y los racores: la más frecuente y la más barata

Las conexiones de entrada y salida son el sitio por el que más termos pierden agua, y es la avería buena de tener. No hay depósito roto, no hay pieza cara: hay una junta plana vencida, un racor que se aflojó con las dilataciones o un teflón que se enrolló en sentido contrario al de la rosca y no llegó a sellar nunca.

Los latiguillos flexibles tienen vida útil aunque nadie lo diga en la factura. La malla de acero inoxidable que los recubre se afloja y se oxida, y la goma interior se reseca. Entre 5 y 10 años es lo razonable para cambiarlos, y cuando se ve un solo hilo de la malla roto o una mancha de óxido, ya no hay discusión. Cambiarlos cuesta lo que cuestan las piezas dentro de una visita normal.

La reacción instintiva ante un racor que gotea es apretarlo más. Funciona una de cada dos veces y estropea el termo la otra. Los racores del grupo de seguridad y de la entrada del termo son de latón, y el latón con veinte años de agua encima se vuelve frágil: si pasas de apriete, parte la rosca y lo que era una junta de céntimos se convierte en un grupo nuevo. Media vuelta con la llave y se prueba; si sigue goteando, se desmonta y se cambia la junta.

Hay un falso positivo que aparece cada verano y conviene descartar antes de llamar a nadie. En agosto el agua de red entra a 16 grados en A Coruña, 17 en Pontevedra y 18 en Ourense. Si ese día el baño está a 30 grados y con la humedad de aquí, la tubería de agua fría suda y gotea sobre el termo. Si el agua aparece solo en la tubería de entrada y está limpia, es condensación: se resuelve con una coquilla aislante, no con un fontanero.

Hilera de tubos forrados de aislante negro con termomanómetros redondos de esfera blanca
El termomanómetro dice dos cosas a la vez: a qué temperatura va el agua y a qué presión está el circuito. Si la presión sube sola con el aparato parado, hay algo que no está cerrando.

Fuga por la brida de la resistencia, la que deja una reparación mal hecha

La brida es la tapa circular atornillada por la que entra la resistencia al depósito, y va sellada con una junta de goma que se aplasta una sola vez en su vida. Cuando gotea, el agua aparece dentro de la tapa de registro inferior, lenta, gota a gota, y deja un cerco de óxido alrededor de los tornillos. No es un chorro y no encharca el baño en una tarde: moja poco y de forma constante.

El origen casi siempre tiene fecha. Una brida que ha estado veinte años sin gotear no empieza sola: empieza tres semanas después de que alguien cambiara la resistencia o el ánodo y reutilizara la junta vieja para ahorrar una pieza de pocos euros. Esa junta ya estaba comprimida con la forma de su posición original, y al volver a montarla no sella igual. También aparece cuando los tornillos se aprietan seguidos en círculo en vez de en cruz, porque la brida se deforma y deja de apoyar plana.

El arreglo es abrir, vaciar el depósito, limpiar el asiento, poner junta nueva y apretar en cruz en dos pasadas. Se hace dentro de una limpieza y purga del depósito, que son 85 €, o junto al cambio de resistencia y termostato desde 110 € si ya que se abre conviene renovar lo de dentro.

Cuándo no es la brida, aunque el agua salga justo por ahí: si al quitar la tapa de registro el agua que aparece está oxidada, arrastra partículas y sale en cantidad, la junta no tiene la culpa. Esa agua viene de dentro de la cuba, ha bajado por el hueco de la brida porque es el único sitio por donde puede salir, y el diagnóstico es otro.

Agua por la carcasa: la cuba está perforada y no tiene arreglo

Cuando el agua brota del cuerpo del termo, sale oxidada y el aislante que se ve por la tapa de registro está empapado, el depósito se ha perforado. Esto no se repara. No se suelda, no se parchea, no se sella con resina y no se pone una abrazadera. No hay una opción barata que estemos ocultando: no hay opción.

La razón está en cómo se fabrica la cuba. Es chapa de acero al carbono recubierta por dentro con un esmalte vitrificado, cocido a más de 800 grados. Ese esmalte es la única barrera entre el agua y el acero, y tiene microporos desde el día que salió de fábrica; por eso el depósito lleva además un ánodo de sacrificio. Cuando el acero se perfora, lo hace desde dentro y en varios sitios a la vez: el agujero que ves es el primero que llegó al otro lado, no el único.

Soldar destruye el esmalte en varios centímetros alrededor del cordón, porque el calor lo quema y lo salta. Donde había protección queda acero desnudo trabajando a la presión de la red, y la siguiente perforación llega en meses. Parchear por fuera es imposible en la práctica: entre la chapa que ves y la cuba hay cuatro o cinco centímetros de espuma de poliuretano inyectada, y no hay forma de llegar al metal sin destruir el aislamiento. Las resinas para depósitos existen, pero las homologadas para agua de consumo y presión se aplican en fábrica, no con el termo colgado de la pared.

Hay un motivo más para no ganar tiempo con esto: el agujero crece. El día que la chapa cede del todo caen 100 litros al suelo de golpe, y en un piso eso es también el techo del vecino. Un termo nuevo instalado arranca en 305 €, con el aparato, el montaje, el grupo de seguridad nuevo y la retirada del viejo.

El agua blanda de Galicia se come el ánodo antes, y con él la cuba

El subsuelo de A Coruña, Pontevedra y Ourense es granítico, y el granito no cede carbonatos al agua que lo atraviesa. El resultado es un agua de red poco mineralizada, por debajo de los 60 mg/l de carbonato cálcico que marcan el umbral del agua blanda, y con un pH que ronda el 7 o queda justo por debajo. Es agua buena de beber y cómoda para los electrodomésticos. Para la cuba de un termo es peor que el agua dura de la meseta, y casi nadie lo cuenta.

El mecanismo tiene dos partes. Un agua ligeramente ácida ataca el acero allí donde el esmalte tiene poros, que es en todas partes y desde el primer día. Y un agua poco mineralizada conduce mal la electricidad: el ánodo de magnesio protege por corriente galvánica, y con baja conductividad esa corriente llega a menos superficie de cuba. El ánodo se gasta igual, pero cubre menos. En Galicia se consume antes y protege peor que el mismo ánodo en Albacete.

Eso cambia el calendario de revisión. La recomendación genérica de los fabricantes es mirar el ánodo cada 3 o 5 años. Aquí el intervalo razonable son 2 años, y en vivienda con traída vecinal o pozo, antes. Cambiar un ánodo de magnesio cuesta desde 75 €, incluye el vaciado, la extracción, la limpieza del fondo y el llenado, y es la única intervención que alarga de verdad la vida del depósito. La limpieza y purga completa son 85 €.

Y el límite claro: en un termo de más de 12 años no gastes 75 € en un ánodo. A esa edad la cuba ya ha perdido esmalte donde estuvo desprotegida, y el ánodo nuevo no devuelve lo que se fue. A los 13 años estás poniendo una pieza nueva en un depósito que se va a perforar igual.

  • Olor a huevo podrido en el agua caliente: es el magnesio del ánodo reaccionando. El ánodo trabaja, pero el agua no se bebe así.
  • Agua caliente con tono anaranjado al abrir por la mañana: el esmalte ya está cediendo en algún punto.
  • Ánodo que sale como un alambre fino: llevaba tiempo sin proteger nada.
  • Ánodo intacto a los 4 años: lo normal en agua dura, raro aquí. Comprueba que sea el original y no un adorno de repuesto.
Baño con pared de azulejo imitación madera, lavabo sobre encimera oscura, zócalo de ladrillo visto con un enchufe y una mampara de ducha de perfil negro
El enchufe del baño tiene que ser el que manda el reglamento y estar fuera de los volúmenes de la ducha. Un termo enchufado a una toma sin toma de tierra es la avería eléctrica que acaba saltando el diferencial.

Qué hacer ahora mismo si el termo está goteando

Estos cinco pasos valen para cualquiera de las fugas de este artículo y se hacen en cinco minutos. El objetivo no es reparar nada: es que el agua deje de salir y que nadie toque electricidad mojada mientras se decide qué hacer.

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    Cierra la llave de paso de la entrada de agua fría del termo. Es la llave que hay justo antes del grupo de seguridad, en el tubo de la izquierda mirando el aparato de frente. Si no la encuentras o está agarrotada, cierra la llave general de la vivienda.

  2. 2

    Baja el automático del termo en el cuadro eléctrico. Con la entrada cerrada, el termo sigue calentando el agua que tiene dentro y no conviene: el limitador térmico acabará saltando y la presión interior subirá con la válvula ya comprometida.

  3. 3

    Pon un recipiente ancho y bajo debajo del punto por el que gotea, y una toalla alrededor. Una bandeja de horno funciona mejor que un cubo, porque cabe bajo el termo y recoge lo que resbala por la chapa.

  4. 4

    No vacíes el termo si no sabes hacerlo. Vaciar mal deja aire dentro del depósito, y la resistencia que arranca en seco se quema en segundos. Si además el aparato sigue conectado, el vaciado es peligroso. Solo tiene sentido vaciar si vas a estar fuera varios días o si hay riesgo de que caiga agua sobre una instalación eléctrica.

  5. 5

    Haz dos fotos antes de llamar: una de la placa de características, con marca, modelo, litros y número de serie, y otra del termo entero con las conexiones a la vista. Con esas dos el diagnóstico por teléfono es gratis y muchas veces se sabe qué pieza hace falta antes de subir.

El vaso de expansión sanitario, la pieza que casi nadie monta

Un vaso de expansión sanitario es un depósito pequeño con una membrana interior que absorbe el agua sobrante cuando el termo calienta, en vez de dejar que la válvula del grupo la tire por el desagüe. Cuesta poco, se monta en la entrada de agua fría después del grupo y resuelve de raíz el goteo que la mayoría de los instaladores dan por inevitable. En instalaciones domésticas españolas se monta poco, y en las que gotean todos los días debería montarse siempre.

Hace falta cuando la instalación es cerrada, que es lo que casi nadie comprueba. Si en la acometida de la vivienda hay una válvula antirretorno, un contador con antirretorno incorporado o una válvula reductora, el agua dilatada no puede volver hacia la red: se queda encerrada entre el antirretorno y el termo, y el único camino que encuentra es la válvula de sobrepresión. Ahí un vaso de expansión es la pieza que falta, no un extra.

El dimensionado es directo. Para un termo de 50 a 80 litros basta un vaso de 2 litros; de 100 a 150 litros, uno de 5. La precarga de aire se ajusta a la presión de red de la casa, y la membrana tiene que ser apta para agua de consumo humano —butilo—, no la de un vaso de calefacción. El vaso rojo de la caldera no vale aunque encaje en la rosca: su membrana no está certificada para agua que se bebe.

Y la parte que interesa antes de comprarlo: muchas veces no hace falta. Si el goteo se corta bajando la presión con una reductora de 45 €, el vaso sobra. Si la instalación es abierta y no hay antirretorno, el agua dilatada se expande hacia la red de la calle y el vaso no cambia nada. Y si el termo gotea con el aparato apagado, el problema es la válvula: un vaso no arregla un grupo de seguridad estropeado.

Qué cuesta cada arreglo, con la cuenta hecha

Estos son los precios con los que trabajamos en A Coruña, Vigo y Ourense, revisados en septiembre de 2026 y con IVA incluido. Los publicamos porque la decisión entre reparar y cambiar no se puede tomar sin ellos.

TrabajoPrecioQué incluye
Visita de diagnóstico45 €Se descuenta entera si se encarga el trabajo
Cambio de grupo de seguridaddesde 65 €Grupo nuevo, juntas y prueba de estanqueidad
Válvula reductora de presión45 €Montaje en la entrada general y tarado a 3-3,5 bar
Desagüe del grupo conducido a bajantedesde 35 €Tubo, sifón y fijación
Cambio de ánodo de magnesiodesde 75 €Vaciado, extracción, limpieza de fondo y llenado
Limpieza y purga del depósito85 €Incluye junta de brida nueva
Cambio de resistencia y termostatodesde 110 €Mano de obra y piezas estándar
Mano de obra de instalación estándar145 €Sustitución sobre conexiones existentes
Termo nuevo instaladodesde 305 €Aparato, montaje, grupo nuevo y retirada del viejo

Garantías: 2 años sobre la instalación, 3 años legales del aparato según el RDL 7/2021 y hasta 7 años de cuba según modelo. El precio final se cierra por teléfono con una foto de la placa de características.

La cuenta que hacemos por teléfono

Si la reparación pasa de la mitad de lo que cuesta un termo nuevo instalado y el aparato tiene más de 8 años, no compensa. Con 305 € de termo nuevo, el listón está alrededor de los 150 €. Un grupo de seguridad de 65 € en un termo de 10 años sale a cuenta. Un ánodo de 75 € más una resistencia de 110 € en ese mismo termo, no.

Lo que no cobramos aparte

El grupo de seguridad va incluido en los 305 € del termo nuevo, y no es un detalle menor: reaprovechar el grupo viejo para ahorrar 20 € es la causa más habitual del goteo que aparece tres semanas después de una instalación.

Dos manos con guantes grises aprietan con una llave ajustable un racor bajo un depósito de acero inoxidable
Las conexiones tienen que quedar accesibles. Un termo encajonado hasta el techo, sin hueco para meter la llave, convierte cualquier revisión de diez minutos en una obra de media mañana.

De dónde salen los datos

Los precios son los nuestros en A Coruña, Vigo y Ourense, revisados en septiembre de 2026 e IVA incluido. Este artículo se revisa cuando cambia una tarifa o una norma, no por rutina: la fecha de arriba es de contenido.

¿Prefieres que te lo miremos nosotros?

El diagnóstico por teléfono no cuesta nada: con una foto de la placa de características y otra del hueco, muchas veces sabemos qué tiene antes de movernos.

Pedir precio instalado

Lo que más nos preguntan sobre esto

¿Es normal que el termo gotee un poco cuando calienta?

Sí, si gotea por el tubito del grupo de seguridad y solo mientras calienta. El agua se dilata alrededor de un 1,7 % al pasar de 10 a 60 grados, y en un termo de 100 litros eso son 1,7 litros que la válvula tiene que soltar. Deja de ser normal si gotea con el termo apagado desde hace horas.

¿Puedo poner un tapón en el desagüe del grupo para que no gotee?

No. Es la única protección contra la sobrepresión que tiene un depósito cerrado con una resistencia de 1.500 W dentro. Taponarlo convierte el termo en un recipiente a presión sin salida. Si el goteo molesta, lo que se hace es conducirlo a la bajante con tubo y sifón, desde 35 €.

¿Se puede soldar un termo que pierde agua por el depósito?

No. La cuba es acero recubierto de esmalte vitrificado cocido a más de 800 grados, y soldar quema ese esmalte varios centímetros alrededor del cordón. Donde había protección queda acero desnudo a la presión de la red, y la siguiente perforación llega en meses. Un termo nuevo instalado arranca en 305 €.

¿Cómo mido la presión de agua de mi casa?

Con un manómetro de rosca de grifo de lavadora, que cuesta unos 10 € en ferretería. Se enrosca en la toma de la lavadora y se deja toda la noche. La lectura que importa es la de las cuatro de la mañana, cuando nadie consume. Por encima de 4 bar el grupo de seguridad empieza a gotear de forma continua.

¿Cada cuánto hay que cambiar el ánodo en Galicia?

Cada 2 años, no cada 5. El agua de las tres provincias es blanda porque el subsuelo es granítico, y un agua poco mineralizada conduce peor la corriente galvánica que protege la cuba: el ánodo cubre menos superficie y se gasta antes. El cambio cuesta desde 75 € con vaciado y limpieza de fondo incluidos.

El termo gotea por debajo pero el agua sale limpia, ¿es grave?

Probablemente no. Un agua limpia casi siempre viene de una junta, de un racor o de la válvula del grupo, y esas tres se arreglan entre 45 y 65 €. El agua que sale con tono anaranjado o con arenilla es la que viene de dentro del depósito, y esa sí apunta a cuba perforada.

¿Vacío el termo mientras espero al fontanero?

Solo si vas a estar varios días fuera o si el agua amenaza una instalación eléctrica. Vaciar mal deja aire dentro del depósito, y una resistencia de 1.500 W que arranca en seco se quema en segundos. Con cerrar la llave de entrada y bajar el automático del termo en el cuadro tienes suficiente para pasar la noche sin riesgo.

¿Cubre la garantía un termo que pierde agua por la cuba?

La perforación de la cuba es justo lo que cubre la garantía específica de depósito, que llega hasta 7 años según modelo. Aparte está la garantía legal del aparato, 3 años desde el RDL 7/2021. Para reclamar hacen falta la factura de compra y el número de serie de la placa de características.

Instaladores de termos eléctricos, y solo eso

En A Coruña, Vigo y Ourense instalamos, cambiamos y reparamos termos eléctricos y de bomba de calor. No es una de las cosas que hacemos: es la única. Trabajamos con 7 marcas con servicio técnico oficial en Galicia —Ariston, Thermor, Fleck, Bosch, Cointra, Vaillant, Saunier Duval— y con el precio instalado publicado antes de que llames.

Técnico con chaqueta de trabajo manipulando el frontal abierto de un equipo de agua calienteFregadero de damero blanco y negro visto desde arriba, con el chorro de agua cayendo junto al desagüeAldea de casas blancas junto a una ría con las barcas varadas en la marea baja y niebla sobre el monte
  • Solo termos eléctricos

    No hacemos calderas de gas, ni reformas de baño, ni fontanería general. Solo termos eléctricos y de bomba de calor. Por eso sabemos de memoria qué ánodo lleva cada gama, cuál entra en un armario de cocina y cuál se queda corto para tres duchas seguidas.

  • El precio, antes de subir

    La mano de obra de una instalación estándar son 145 € y está publicada en esta web. Con una foto de la placa del termo que tienes y otra del hueco, se cierra el precio final por teléfono. Ese es el que se paga.

  • Lo montamos, no lo vendemos y ya

    Llegamos con el aparato, el grupo de seguridad, los latiguillos y la tornillería. El termo se cuelga a plomo sobre pared maciza, se llena, se purga y no nos vamos hasta verlo calentar. El viejo baja con nosotros.

  • Garantía firmada

    2 años sobre la instalación, por escrito y en la factura, además de la del fabricante sobre el aparato. Con el modelo y el número de serie anotados, que es lo que te van a pedir si algún día hay que reclamar.

Dinos qué termo tienes y te decimos el precio del nuevo, puesto.

Con una foto de la placa de características y otra del hueco se cierra el precio sin visita previa. Si al llegar apareciera algo que no estaba previsto, se para y se consulta antes de tocar nada.

Retirada y reciclaje del termo viejo incluidos · 2 años de garantía de instalación · L-V 8:00-20:00

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