El termo eléctrico salta el diferencial: cómo saber si el problema es el aparato o la instalación
- 20 min · 4464 palabras
- Publicado el 22 de septiembre de 2026
- Por el equipo técnico de Galitermos
La respuesta corta
Si el diferencial salta cuando el termo calienta y aguanta con el termo apagado, la causa es una resistencia derivada a masa: el agua está tocando la parte viva. Se cambia resistencia y termostato desde 110 €. Un diferencial doméstico es de 30 miliamperios y puede disparar ya con 15, así que basta una fuga pequeña. Nunca se puentea ni se sustituye por uno menos sensible.

Diferencial, magnetotérmico e ICP: cada uno corta por un motivo distinto
En el cuadro de una vivienda hay tres cosas capaces de dejarte sin luz y ninguna corta por lo mismo. Saber cuál te ha bajado es la mitad del diagnóstico y se resuelve mirando el cuadro treinta segundos, sin tocar nada y sin desmontar nada.
El interruptor diferencial es el ancho, el que lleva un botón de test marcado con una T o con la palabra Test. Vigila que toda la corriente que entra por la fase vuelva por el neutro. Cuando faltan más de 30 miliamperios por el camino, corta. Esa corriente que falta se está yendo a tierra por algún punto de la casa, y ese punto puede ser una resistencia picada, una regleta mojada o una persona.
El magnetotérmico es el automático estrecho, sin botón de test, y hay uno por circuito. Protege el cable, no a ti: salta cuando ese circuito pide más amperios de los que aguanta la sección o cuando hay un cortocircuito. Un termo que hace saltar el magnetotérmico y deja el diferencial arriba tiene un problema completamente distinto del que estamos tratando aquí.
El ICP ya casi no aparece en los cuadros. Desde que se generalizaron los contadores digitales, el control de potencia lo hace el propio contador: si te pasas de la potencia contratada se corta todo de golpe y en el cuadro no hay nada bajado. Si el cuadro está entero arriba y en casa no hay luz, mira ahí antes de desmontar nada.
| Qué ha bajado | Cómo se reconoce | Qué te está diciendo |
|---|---|---|
| Interruptor diferencial | El ancho, con botón de test marcado con una T | Se escapa corriente a tierra en algún punto de la casa |
| Magnetotérmico del circuito | Automático estrecho, sin botón de test | Ese circuito pide más amperios de los que aguanta el cable |
| Interruptor general | El primero del cuadro, de 25 o 40 A | La suma de consumos ha pasado del límite de la instalación |
| Contador, antiguo ICP | No está en el cuadro: va dentro del contador digital | Has pasado de la potencia contratada |
| Nada, y sin luz | El cuadro entero levantado | Corte de la compañía o avería antes del contador |
En una vivienda con electrificación básica el diferencial es de 40 A y 30 mA, y el circuito del termo va con magnetotérmico de 16 o 20 A, según la ITC-BT-25 del REBT.
La causa número uno: la resistencia derivada a masa
Una resistencia de termo es un tubo metálico doblado con un hilo dentro. Entre el hilo y el tubo hay óxido de magnesio compactado, que aísla eléctricamente y a la vez deja pasar el calor. Mientras ese polvo esté seco y entero, la corriente no sale del hilo. Cuando el tubo se pica —por corrosión, por trabajar unos segundos en seco al llenar el depósito, por una costra que lo recalienta en un punto—, el agua entra y moja el óxido de magnesio. El aislante deja de aislar.
Eso es una derivación a masa. En cristiano: el termo está pasando corriente al agua y, a través del agua, a la chapa del depósito. El depósito va unido al conductor de protección, o sea a la tierra de la casa, así que una parte de la corriente se marcha por ahí en vez de volver por el neutro. El diferencial nota que las cuentas no cuadran y corta. No está estropeado: está haciendo exactamente su trabajo.
Las cifras explican por qué salta con tanta facilidad. Un diferencial doméstico es de 30 miliamperios, y la norma UNE-EN 61008 le permite disparar ya con la mitad, 15 miliamperios. Una resistencia derivada casi nunca fuga tan poco. Medida con megóhmetro a 500 V, una resistencia sana da más de un megaohmio entre el hilo y la cuba, y el REBT exige medio megaohmio como mínimo; una derivada se queda en unos pocos kiloohmios y una franca, en decenas de ohmios.
Una resistencia derivada no se seca, no se limpia y no se recupera. Se cambia, y se cambia junto con el termostato, porque desmontar la brida dos veces cuesta más mano de obra que la pieza que te ahorras. Resistencia y termostato salen desde 110 €, con las piezas de un termo doméstico estándar incluidas.
Hay una pista que ahorra tiempo antes de abrir nada. Las resistencias blindadas van sumergidas en el agua y son las que derivan. Las envainadas van dentro de una funda estanca y no tocan el agua, así que derivan muchísimo menos. Si tu termo lleva resistencia envainada y el diferencial salta, empieza por la regleta y por la humedad de la tapa de registro.
Salta al instante, salta a los minutos o salta solo al ducharse
El momento exacto en que salta dice más que cualquier otra pista, y es justo el dato que nadie apunta antes de llamar. Ten claro si salta al subir el automático, si salta al rato de encender el termo o si salta solo cuando alguien abre el agua caliente. Son tres cuadros distintos y no se arreglan igual.
Salta en el mismo segundo en que subes el automático, incluso con el mando de temperatura al mínimo: derivación franca. El agua ya está tocando la parte viva y la fuga existe aunque la resistencia no esté calentando. Ahí no hay nada que probar y no conviene insistir subiendo la palanca: deja el automático del termo abajo hasta que venga alguien.
Salta a los cinco, veinte o cuarenta minutos de encenderlo: derivación que solo aparece en caliente. El tubo de la resistencia se dilata al subir de temperatura, la microfisura se abre y la fuga cruza el umbral. Es la más frecuente de todas y la que más confunde, porque un día salta y al siguiente no, y porque parece que salta sin motivo. El motivo es que el termostato acababa de mandar calentar.
Salta solo cuando alguien se ducha: no es la ducha, es lo que la ducha provoca. Al salir agua caliente por arriba entra agua fría por abajo, la temperatura del depósito baja, el termostato arranca la resistencia y la fuga aparece. Cambia el grifo que quieras: la avería está dentro del termo.
Y hay un patrón que no es del termo, aunque el termo esté siempre presente cuando ocurre. El diferencial que aguanta con el termo solo y con la lavadora sola, pero salta cuando arrancan los dos, no está viendo una avería. Cada receptor de la casa fuga de forma natural entre medio miliamperio y un miliamperio; una instalación con ocho o diez aparatos puede estar rondando los 10 miliamperios en reposo. Dos arranques simultáneos suman por encima de 15 y el diferencial corta sin que haya nada roto.
| Cuándo salta | Qué es casi seguro | Qué toca hacer |
|---|---|---|
| En el mismo segundo de subir el automático | Derivación franca: el agua toca la resistencia | No insistas. Deja el automático del termo abajo |
| Entre 5 y 40 minutos después de encenderlo | Derivación que solo aparece con la resistencia caliente | Resistencia y termostato, desde 110 € |
| Solo cuando alguien se ducha | La ducha arranca la resistencia: es la misma derivación | Misma reparación. El grifo no tiene nada |
| De madrugada, con la casa vacía | El termo arranca por programación horaria o por pérdida de temperatura | Confirma con la prueba del cuadro del apartado 4 |
| Los días de lluvia, con el termo en galería o lavadero | Humedad en la regleta o en la tapa de registro | Secado y prensaestopas, sin cambiar pieza cara |
| Al juntar termo y lavadora, nunca por separado | Fugas naturales sumadas por encima de 15 mA | Medir circuito a circuito: puede no haber avería |
| Todos los días a la misma hora con el termo apagado | No es el termo | Empieza bajando todos los automáticos |
Un diferencial de 30 mA puede disparar ya con 15 mA: la UNE-EN 61008 admite el disparo entre el 50 % y el 100 % de la sensibilidad nominal.
La prueba de los cinco minutos para confirmar que el que fuga es el termo
Este es el orden que usamos por teléfono antes de mover a nadie. Se hace en cinco minutos, sin herramientas y sin abrir el termo, y responde a lo único que importa ahora mismo: si el que se escapa a tierra es el termo o es otra cosa de la casa.
Hazlo con luz natural o con una linterna de mano, nunca con el móvil apoyado en el cuadro y las dos manos dentro. Y apunta lo que va pasando en un papel, porque el dato que decide es en qué paso exacto salta.
- 1
Baja todos los automáticos pequeños del cuadro, uno por uno, hasta dejarlos abajo del todo. El interruptor general y el diferencial, arriba.
- 2
Comprueba que el diferencial se queda arriba con todos los circuitos bajados. Si ni así aguanta, la fuga está en el propio cuadro o en la línea que entra, y ahí ya hace falta alguien con instrumentos.
- 3
Sube los automáticos de uno en uno, esperando treinta segundos entre uno y el siguiente. Deja el del termo para el final, siempre.
- 4
Anota en cuál salta. Si el diferencial cae al subir un circuito que no es el del termo, el termo no es el culpable y el resto de esta prueba sobra.
- 5
Sube el del termo con el mando de temperatura al mínimo. Si aguanta así, el termo no está derivado en frío y falta la segunda mitad de la prueba.
- 6
Sube el mando de temperatura y espera cuarenta minutos con el agua sin tocar. Eso es lo que obliga a la resistencia a trabajar. Si el diferencial cae en ese rato, la derivación está confirmada.
- 7
Si salta, deja el automático del termo abajo y sube el resto. Con ese único circuito aislado, la casa entera funciona con normalidad y el termo queda desconectado hasta la reparación.

Humedad en la regleta, en el termostato o en la tapa de registro
El aire de A Coruña, Vigo y Ourense está húmedo los doce meses del año, y eso se nota dentro de la tapa de registro de un termo. Un aparato colgado en una galería acristalada o en un lavadero sin calefactar pasa el invierno con la chapa más fría que el aire que la rodea, y sobre una superficie fría condensa agua. No hace falta gotera ni fuga: basta con la diferencia de temperatura.
El agua acaba donde acaba siempre, en la regleta de conexión que está detrás de la tapa, a dos centímetros del termostato. Una regleta con verdín entre bornes conduce lo suficiente para que se vayan a tierra los 30 miliamperios que el diferencial no perdona. No hace falta un charco: basta con la sal verdosa que deja el latón cuando lleva dos inviernos respirando humedad.
Se reconoce sin medir nada. Tornillos de la tapa con óxido naranja. Polvo blanco o verde en los bornes. Cable de alimentación entrando en el termo sin prensaestopas, o con el prensaestopas suelto y girando con los dedos. Ese último detalle explica más averías de las que se cuentan, porque por el agujero del cable entra directamente el aire húmedo del lavadero al compartimento eléctrico.
El arreglo es barato y no lleva pieza cara: cortar corriente, abrir, secar, cepillar los bornes, sustituir la regleta si está picada y montar el prensaestopas que falta. Lo que hay que saber es cuándo dejar de insistir. Si el diferencial vuelve a saltar tres semanas después del secado, la humedad no era la causa sino el acompañamiento, y lo que hay debajo es una resistencia derivada.
Y lo que no compensa: no pongas un deshumidificador para proteger un termo. Un deshumidificador doméstico funcionando a diario gasta más electricidad en un año que los 110 € de la reparación que quieres evitar. Separa el termo cinco centímetros de la pared, no lo tapes con plástico —el plástico condensa por dentro y empeora el problema— y deja una rejilla de ventilación en el lavadero.
Pisos sin toma de tierra: ahí el diferencial es lo único que te protege
El reglamento de 1973 fue el que generalizó la toma de tierra en viviendas. En los edificios de A Coruña, Vigo y Ourense levantados antes de esa fecha hay instalaciones de dos hilos, fase y neutro, sin conductor de protección. Se reconocen en un segundo: los enchufes no llevan las dos chapas metálicas laterales, y en el cuarto de baño no hay ninguna conexión equipotencial a la vista.
Sin tierra, una derivación puede no hacer saltar nada. La corriente que se escapa de la resistencia llega a la carcasa del termo y se queda ahí, porque no tiene camino de vuelta. La carcasa se queda a 230 voltios y el cuadro, tranquilo, sin enterarse. Nadie lo sabe hasta que alguien apoya la mano en el termo con los pies sobre el suelo mojado del lavadero. En ese momento el camino a tierra eres tú.
Ahí es donde el diferencial hace lo único que puede hacer, y lo hace rápido. En cuanto la corriente empieza a pasar por una persona aparece el desequilibrio entre fase y neutro, y el aparato corta: la norma le exige menos de 300 milisegundos a su corriente nominal y menos de 40 milisegundos a cinco veces esa corriente. Esos 40 milisegundos son la diferencia entre un calambre que se cuenta y una fibrilación.
El cálculo del REBT explica por qué la sensibilidad no es negociable. La ITC-BT-24 pide que la resistencia de la toma de tierra multiplicada por la corriente de disparo no supere los 50 voltios. Con un diferencial de 30 miliamperios, la tierra puede llegar a 1.667 ohmios y sigue cumpliendo. Con uno de 300 miliamperios harían falta menos de 167 ohmios, y en subsuelo granítico como el gallego esos valores no se alcanzan con una pica clavada en el patio.
La lectura práctica en un piso sin tierra es incómoda y conviene decirla clara. El diferencial que salta cuando el termo calienta no es una molestia que haya que quitar de en medio con un aparato menos sensible. Es la única barrera que queda entre la derivación y la persona que se ducha.
Superinmunizados, diferenciales viejos y por qué cambiarlo no arregla el termo
Los diferenciales no son todos iguales y el nombre comercial confunde. El tipo AC, el de toda la vida, detecta fugas de corriente alterna senoidal. El tipo A detecta además corriente continua pulsante, que es la que generan los aparatos con electrónica. El llamado superinmunizado, A-SI, hace lo del tipo A y encima filtra los transitorios de alta frecuencia que provocan disparos falsos.
Conviene traducir la palabra superinmunizado, porque sugiere algo que no es. Sigue siendo un diferencial de 30 miliamperios y sigue cortando ante la misma fuga real. Lo que no hace es saltar con el pico de arranque de una placa de inducción, con el driver de una tira de LED o con el variador de una bomba. Si tu diferencial cae cuando enciendes la inducción y el termo está apagado, cambiarlo por un A-SI es la solución correcta y se acabó el problema.
Ahora lo contrario, que es lo que de verdad hay que leer despacio. Si la fuga aparece siempre que la resistencia del termo calienta y desaparece con el termo apagado, poner un superinmunizado no arregla nada. Puede incluso dejar de saltar durante unas semanas, y eso es peor que seguir saltando: tienes un depósito de agua conectado eléctricamente a la red y el aviso desconectado. Cambiar el diferencial cuesta dinero y no toca la avería.
Con los diferenciales antiguos hay una comprobación que cuesta cinco segundos y casi nadie hace. Pulsa el botón de test una vez al mes. Si el aparato no baja al pulsarlo, está muerto y hay que cambiarlo ese mismo día, tenga la edad que tenga. Un diferencial que no dispara al test es un trozo de plástico en el cuadro, y en un cuadro que lleva años en un pasillo húmedo eso pasa más de lo que debería.
Los rearmables merecen una línea, porque se venden como solución. Rearman solos después de comprobar que el aislamiento ha vuelto, y tienen sentido en una segunda vivienda con un congelador dentro que no puede quedarse sin corriente un fin de semana. No arreglan la avería: la rearman. Si el que fuga es el termo, lo único que consigues es que el termo vuelva a intentar calentar cada pocos minutos.

Lo que no hay que hacer nunca con un diferencial que salta
Hay cinco cosas que circulan como solución en foros y grupos de vecinos y que no lo son. Las tres primeras las hemos encontrado hechas en casas de gente que no es imprudente: solo estaba cansada de ducharse con agua fría y le dijeron que era lo normal.
Y una que no es peligrosa, solo cara: cambiar el termostato por probar cuando lo que salta es el diferencial. Un termostato seco no produce fuga a tierra. Si el termostato está mojado, lo que hay que resolver es de dónde viene el agua, no comprar un termostato.
- Puentear el diferencial o sustituirlo por uno de 300 miliamperios. En vivienda el REBT pide 30 miliamperios, y con 300 la protección contra contactos indirectos desaparece.
- Dejar el magnetotérmico a medio camino. Un automático que se queda a mitad de recorrido no ha cortado: los contactos siguen tocándose y arqueando, el borne se calienta y acaba fundiendo el cuadro. Se baja del todo o se sube del todo.
- Rearmar el diferencial una y otra vez con el defecto puesto. Cada rearme sobre un defecto es un arco eléctrico dentro de los contactos, y un diferencial castigado veinte veces deja de disparar en los 40 milisegundos que tendría que tardar.
- Abrir la tapa de registro con el termo lleno, con corriente y con las manos mojadas para ver si es eso.
- Secar la regleta con un secador de pelo sin haber bajado antes el automático del termo.
Cuándo es reparación y cuándo es termo nuevo
La cuenta se hace con dos números: lo que cuesta el arreglo y los años que tiene el aparato. Con un termo nuevo instalado desde 305 €, el listón queda alrededor de los 150 €. Por encima de esa cifra y con más de ocho años encima, cambiar sale mejor que reparar, y lo decimos por teléfono antes de subir.
Reparar tiene sentido claro en un caso: derivación en un termo de menos de ocho años con la cuba sana. Resistencia y termostato son 110 € y el aparato queda como estaba. Si además llevaba resistencia blindada, se monta envainada, que al no tocar el agua alarga años la misma avería. Esa es la diferencia real entre las dos piezas.
No compensa reparar en tres situaciones, y conviene decirlas antes de cobrar nada. La primera: termo de más de doce años con derivación, porque estás poniendo una pieza nueva de 110 € en una cuba que está al final de su vida y que no tiene arreglo el día que se perfore. La segunda: segunda derivación en el mismo aparato en menos de dos años, porque lo que falla ya no es la resistencia sino el estado interior del depósito. La tercera: agua saliendo por la carcasa además de la fuga eléctrica, que es cuba perforada, y una cuba perforada no se suelda ni se parchea.
Hay un caso en el que sí merece la pena reparar un aparato con años encima: cuba de titanio o esmaltada con la garantía de cuba todavía viva, resistencia envainada y lo que ha fallado es el termostato o la regleta. Ahí la parte cara del termo sigue sana y el arreglo es casi todo mano de obra.
Y está el caso en el que la avería no es del termo. Si la prueba del cuadro señala al circuito y no al aparato —termo compartiendo línea con la lavadora, cable pinzado detrás de un mueble, caja de registro húmeda en la pared del lavadero—, lo que hace falta es tender una línea propia con su magnetotérmico, desde 120 €, y no tocar el termo. Cambiar el aparato en ese escenario es tirar 305 € y volver a tener el mismo problema el martes siguiente.
Qué cuesta cada cosa, con los precios encima de la mesa
Estos son los precios con los que trabajamos en A Coruña, Vigo y Ourense, revisados en septiembre de 2026. Los publicamos porque la decisión entre reparar y cambiar no se puede tomar sin ellos, y porque es exactamente el dato que nadie deja por escrito.
La visita de diagnóstico son 45 € y se descuenta entera si se encarga la reparación. En una derivación de manual —el diferencial cae siempre que el termo calienta y aguanta con el termo apagado— muchas veces no hace falta ni eso: con una foto de la placa de características y otra de la regleta, el precio se cierra por teléfono.
Y un aviso que es de dinero, no de electricidad. Si tu termo pasa de quince años y el diferencial salta en cuanto empieza a calentar, no pagues un diagnóstico. La respuesta ya la sabes, y esos 45 € rinden mucho más dentro del aparato nuevo que en confirmarte lo que la prueba del cuadro te ha dicho gratis.
| Trabajo | Precio | Qué incluye |
|---|---|---|
| Visita de diagnóstico | 45 € | Se descuenta entera si se encarga la reparación |
| Resistencia y termostato | desde 110 € | Mano de obra y piezas estándar |
| Grupo de seguridad | desde 65 € | La avería más frecuente del circuito de agua |
| Ánodo de magnesio | desde 75 € | Vaciado, extracción, limpieza de fondo y llenado |
| Limpieza y purga del depósito | 85 € | Recomendada cada dos años |
| Línea eléctrica propia con su magnetotérmico | desde 120 € | Cuando el termo comparte circuito con otros consumos |
| Instalación estándar | 145 € | Montaje sobre toma existente, sin obra |
| Termo nuevo instalado | desde 305 € | Aparato, montaje, grupo de seguridad nuevo y retirada del viejo |
IVA incluido, precios revisados en septiembre de 2026. La instalación lleva 2 años de garantía; el aparato, los 3 años de garantía legal del RDL 7/2021, y la cuba hasta 7 años según fabricante y modelo.

De dónde salen los datos
- REBT, RD 842/2002: texto consolidado del Reglamento electrotécnico para baja tensión
- Guía técnica de aplicación de la ITC-BT-24: protección contra contactos directos e indirectos
- Guías técnicas de aplicación del REBT (Ministerio de Industria y Turismo)
- RDL 7/2021: garantía legal de tres años en bienes de consumo
Los precios son los nuestros en A Coruña, Vigo y Ourense, revisados en septiembre de 2026 e IVA incluido. Este artículo se revisa cuando cambia una tarifa o una norma, no por rutina: la fecha de arriba es de contenido.


