El termo eléctrico no calienta el agua: cómo saber qué tiene antes de llamar a nadie
- 14 min · 2989 palabras
- Publicado el 22 de septiembre de 2026
- Por el equipo técnico de Galitermos
La respuesta corta
Si el termo no calienta nada, casi siempre es una de tres cosas: el térmico de seguridad disparado, la resistencia quemada o el termostato averiado. Las tres se distinguen en diez minutos sin herramientas. Reparar cuesta desde 110 € con piezas incluidas; un termo nuevo instalado arranca en 305 €, así que a partir de los diez o doce años del aparato la cuenta deja de salir.

Empieza por separar dos averías que no se parecen en nada
«No calienta» son en realidad dos problemas distintos y conviene saber cuál es el tuyo antes de seguir leyendo, porque las causas no se solapan. El primero es que el agua sale fría del todo, siempre, a cualquier hora: ahí el termo no está calentando, y el fallo es eléctrico o de la resistencia. El segundo es que el agua sale caliente pero se acaba en dos minutos, o sale templada en vez de caliente: ahí el termo sí calienta, y el fallo está en la capacidad útil o en la temperatura de consigna.
La confusión entre las dos es lo que hace que mucha gente cambie una resistencia que estaba perfectamente bien. Un termo que da tres minutos de agua caliente y luego fría no tiene la resistencia quemada: una resistencia quemada no da ni tres minutos ni uno.
| Lo que notas | Lo que casi seguro es | Dónde seguir |
|---|---|---|
| Fría del todo, siempre | Térmico disparado, resistencia quemada o termostato | Los apartados 2 a 5 de este artículo |
| Caliente pero se acaba enseguida | Capacidad útil perdida o litraje corto | El apartado 7 |
| Templada, nunca caliente | Termostato bajo o mezcla en el grifo | El apartado 6 |
| Calienta un día sí y otro no | Térmico que se dispara de forma intermitente | El apartado 3 |
| Salta el diferencial al encenderlo | Resistencia derivada a masa | El apartado 4 |
El test de diez minutos, en orden y sin herramientas
Este orden no es aleatorio: va de lo más frecuente y más barato a lo menos frecuente y más caro, y cada paso descarta el anterior. Hazlos en este orden y en la mayoría de los casos sabrás qué tiene antes de descolgar el teléfono.
- 1
Mira el piloto o el display del termo. Si no se enciende nada, no le está llegando corriente: el problema está en el cuadro, no en el aparato. Salta al apartado 3.
- 2
Ve al cuadro eléctrico y comprueba si hay algún automático bajado. Súbelo una vez. Si vuelve a saltar en cuanto el termo intenta calentar, tienes una derivación y eso ya es el apartado 4.
- 3
Si el termo tiene reloj o programador, comprueba que no esté programado para calentar en una franja horaria que ya ha pasado. Es una causa tonta y es la primera de la lista de las tontas.
- 4
Sube el mando de temperatura al máximo y espera cuarenta minutos con el agua sin tocar. Un termo sano de 80 litros sube varios grados en ese rato: toca el depósito por la parte de arriba, no la tubería. Si notas calor, calienta.
- 5
Abre el grifo de agua caliente y déjalo correr un minuto entero. Si el agua sale caliente al principio y se enfría, el termo calienta y el problema es de capacidad. Si sale fría desde el primer segundo y sigue fría, no calienta.
- 6
Localiza la tapa de registro, que suele estar en la parte inferior del termo y lleva dos o cuatro tornillos. Ahí dentro está el botón de rearme del térmico de seguridad. No lo abras todavía: primero corta la corriente en el cuadro.
No llega corriente: el fallo está antes del termo
Si no se enciende ni el piloto, el termo no tiene la culpa. Lo más habitual es un automático bajado en el cuadro, y lo segundo más habitual —sobre todo en pisos de antes de los años ochenta— es que el termo no tenga línea propia y comparta circuito con la cocina o con los enchufes de la cocina.
Esa es una situación que conviene resolver aunque hoy no dé problemas. Un termo de 1.500 o 2.000 W compartiendo circuito con un horno o una vitrocerámica está pidiendo que salte el automático el día que coincidan, y además es la instalación que no cumple con lo que pide el REBT para un receptor de esa potencia. Tender una línea propia con su magnetotérmico cuesta desde 120 € y se hace en la misma visita del cambio de termo.
Hay un tercer caso que aparece más de lo que parece en apartamentos de temporada: alguien bajó el automático del termo al cerrar la casa en septiembre y nadie se acordó de subirlo en junio. Merece la pena mirarlo antes de nada.
El térmico de seguridad disparado, que es la causa número uno
Todos los termos eléctricos llevan un limitador térmico de seguridad, un componente independiente del termostato que corta la corriente cuando el agua pasa de unos 85 o 90 grados. Está para evitar que el depósito siga calentando si el termostato se queda pegado, y cuando salta deja el termo completamente muerto: no calienta, aunque el piloto siga encendido.
Se rearma a mano. Detrás de la tapa de registro hay un botón pequeño, normalmente rojo, que se pulsa hasta oír un clic seco. Si el termo vuelve a calentar y no se dispara más, era una vez y ya está: pasa después de un corte de luz o de un golpe de presión en la red.
Lo que importa es lo que pasa después. Si el térmico se vuelve a disparar en días o semanas, no era casualidad: el que está fallando es el termostato, que no está cortando cuando debe y deja que el agua se pase de temperatura hasta que el limitador hace su trabajo. Rearmarlo una y otra vez sin cambiar el termostato es ir apagando la alarma de incendios en vez de apagar el fuego.
- Se dispara una vez y no vuelve: incidencia puntual, no hay nada que cambiar.
- Se dispara cada pocas semanas: termostato para cambiar.
- Se dispara y no rearma: el limitador está fundido y se cambia con el termostato.
- Se dispara siempre que se llena el termo después de vaciarlo: puede ser aire en el depósito y resistencia trabajando en seco.

La resistencia quemada: cómo se reconoce sin medir nada
Una resistencia quemada da un cuadro muy reconocible: el termo tiene corriente, el piloto se enciende, el termostato responde al girarlo, y el agua sigue fría pasadas horas. No hay ruido, no hay olor, no salta nada. Sencillamente no calienta.
Hay una variante peor y más frecuente de lo que parece: la resistencia derivada. En vez de quedarse abierta, se perfora y hace contacto con el agua, así que la corriente se va a tierra. Entonces el diferencial salta en cuanto el termostato manda calentar. Si tu diferencial salta a los pocos minutos de encender el termo y deja de saltar si lo dejas apagado, la resistencia está derivada y hay que cambiarla; no se puede seguir usando así.
Un detalle que se olvida siempre: hay dos tipos de resistencia y no envejecen igual. La blindada va sumergida en el agua, calienta más rápido y se la come antes la cal y la arenilla. La envainada va dentro de una funda estanca y no toca el agua, cuesta algo más y dura bastante más. En vivienda con pozo o con traída vecinal, donde el agua arrastra partículas, la envainada no es un lujo: es lo que evita repetir esta avería cada pocos años.
Cambiar resistencia y termostato cuesta desde 110 €, con las piezas de un termo doméstico estándar incluidas. Es una reparación que sale a cuenta en un aparato de menos de ocho años y que hay que pensarse mucho en uno de más de doce.
El termostato, y por qué a veces el problema es solo el número
El termostato es el que decide cuándo enciende la resistencia y cuándo la apaga. Cuando falla, lo hace de tres maneras: no enciende nunca (agua fría), no apaga nunca (agua hirviendo y el limitador disparándose) o se descalibra y calienta a una temperatura distinta de la que marca el mando.
La tercera es la que más llamadas genera y la que más veces se resuelve sin cambiar nada. Un termo con el mando en la posición de ahorro puede estar calentando a 45 grados, y a 45 grados el agua no sale caliente: sale tibia, y encima se acaba antes, porque a menor temperatura de acumulación hay menos agua caliente útil para mezclar en la ducha.
La temperatura a la que conviene tenerlo son 55 o 60 grados, y no es una cifra de comodidad. Por debajo de 50 el agua acumulada entra en el rango en el que la Legionella prolifera —entre 20 y 45 grados—, que es justo lo que el RD 487/2022 obliga a evitar en instalaciones sujetas a control. En una vivienda particular no hay inspección, pero la biología es la misma.
Calienta, pero el agua se acaba en tres minutos
Aquí el termo funciona y lo que ha cambiado es la capacidad útil. La causa que cita todo internet es la cal acumulada en el fondo, que roba volumen al depósito y aísla la resistencia. Es cierta, pero en Galicia hay que ponerla en su sitio: el agua de aquí es blanda, porque el subsuelo es granítico, así que la cal da bastantes menos problemas que en el Levante o en la meseta. Si vives en A Coruña, Vigo u Ourense y alguien te dice que tu termo de cinco años está lleno de cal, desconfía.
Lo que sí pasa con el agua blanda es lo contrario, y casi nadie lo cuenta: un agua poco mineralizada es más agresiva con el ánodo de magnesio, que es la pieza de sacrificio que protege la cuba. Aquí el ánodo se consume antes, y un ánodo consumido no se nota en la ducha —se nota cuando el depósito se perfora y ya no hay reparación posible.
Las otras dos causas de que el agua se acabe pronto son más prosaicas. Una es el litraje: si sois cuatro en casa con un termo de 80 litros, el termo no está averiado, está pequeño. La otra es el deflector de entrada de agua fría, una pieza de plástico dentro del depósito que dirige el agua que entra hacia el fondo; cuando se rompe, el agua fría se mezcla con la caliente de la parte alta y el termo parece tener la mitad de capacidad de la que tiene.
| Duchas seguidas que da | Litros del termo | Qué significa |
|---|---|---|
| Menos de 1 | 80 litros | Avería: deflector, termostato bajo o cal |
| 1 o 2 | 80 litros | Normal para 80 litros a 60 °C |
| Menos de 2 | 100 litros | Revisar antes de cambiar nada |
| 3 o 4 | 150 litros | Normal |
Duchas de diez minutos con el termo a 60 °C y agua de red de invierno. En verano dan más, porque el agua entra menos fría.

Qué cuesta cada reparación, para que puedas hacer la cuenta
Estos son los precios con los que trabajamos en A Coruña, Vigo y Ourense, revisados en septiembre de 2026. Los ponemos porque la cuenta de reparar o cambiar no se puede hacer sin ellos, y porque es exactamente lo que nadie publica.
| Trabajo | Precio | Qué incluye |
|---|---|---|
| Visita de diagnóstico | 45 € | Se descuenta entera si se encarga la reparación |
| Resistencia y termostato | desde 110 € | Mano de obra y piezas estándar |
| Grupo de seguridad | desde 65 € | La avería más frecuente de todas |
| Ánodo de magnesio | desde 75 € | Vaciado, extracción, limpieza de fondo y llenado |
| Limpieza y purga del depósito | 85 € | Recomendada cada dos años |
| Termo nuevo instalado | desde 305 € | Aparato, montaje, grupo nuevo y retirada del viejo |
IVA incluido. El precio final se cierra por teléfono con una foto de la placa de características y otra del hueco.
Cuándo no merece la pena repararlo
La regla que usamos es sencilla y se la decimos al cliente por teléfono antes de subir: si la reparación pasa de la mitad de lo que cuesta un termo nuevo instalado, y el aparato tiene más de ocho años, no compensa. Con un termo nuevo instalado desde 305 €, eso pone el listón alrededor de los 150 € de reparación.
Hay dos casos en los que ni siquiera hace falta hacer la cuenta, porque no hay reparación posible. El primero es el agua saliendo por la carcasa o por debajo del termo de forma continua y sin que venga de un racor: eso es la cuba perforada, y una cuba perforada no se suelda, no se parchea y no se recubre. El segundo es el termo de más de quince años al que hay que cambiarle resistencia y termostato: aunque la reparación salga por 110 €, estás poniendo piezas nuevas en un depósito que está al final de su vida.
Y hay un caso intermedio en el que sí merece la pena reparar aunque el aparato tenga sus años: cuando el termo es de gama alta con cuba de titanio y garantía larga, y lo que ha fallado es la electrónica o el termostato. Ahí el depósito, que es la parte cara, sigue sano.
Aprovecha el cambio para revisar el litraje
Cuando un termo se muere, lo cómodo es poner otro igual. Merece la pena parar un minuto: mucha gente lleva diez años con un termo que se le quedó corto cuando cambió la familia, o al revés, calentando 150 litros para una persona. Cambiar de litraje en el momento de la sustitución no cuesta más mano de obra si el hueco da.
Y para mirar el grupo de seguridad
El grupo de seguridad va en la entrada de agua fría y es obligatorio. Cuando se cambia un termo se pone uno nuevo siempre, porque reaprovechar el viejo para ahorrar veinte euros es la causa más habitual del goteo que aparece tres semanas después de la instalación.
De dónde salen los datos
- RD 487/2022: requisitos sanitarios para la prevención de la legionelosis
- RDL 7/2021: garantía legal de tres años en bienes de consumo
- CTE DB-HE, Anejo G: temperatura del agua de red por capital de provincia
Los precios son los nuestros en A Coruña, Vigo y Ourense, revisados en septiembre de 2026 e IVA incluido. Este artículo se revisa cuando cambia una tarifa o una norma, no por rutina: la fecha de arriba es de contenido.


