¿Es mejor apagar el termo o dejarlo encendido? Depende de una sola cosa
- 21 min · 4676 palabras
- Publicado el 22 de septiembre de 2026
- Por el equipo técnico de Galitermos
La respuesta corta
Déjalo encendido. Apagar el termo cada noche y encenderlo por la mañana ahorra alrededor de 9 € al año en un termo de 100 litros, y te deja sin agua caliente inmediata. Apagarlo sí compensa a partir de 48 horas seguidas sin gastar agua: ahí el depósito se enfría del todo y dejas de pagar las pérdidas en reposo.

La respuesta depende de una sola cosa: cuántas horas seguidas no gastas agua
Toda la decisión cabe en un número, y no es el precio de la luz ni la potencia de la resistencia. Es cuántas horas seguidas va a estar el termo sin que nadie abra un grifo de agua caliente. Por debajo de 48 horas, déjalo encendido. Por encima de 48 horas, apágalo. Eso es el artículo entero, y el resto está para que veas de dónde sale y para los casos que se salen del molde.
El motivo es que un termo apagado no ahorra energía por estar apagado: ahorra por estar frío. Un depósito de 100 litros a 60 grados tarda días en enfriarse, no horas. Si lo apagas a las ocho de la mañana y lo enciendes a las diez de la noche, cuando vuelves a encenderlo el agua sigue a 53 o 54 grados. Has pasado catorce horas sin agua caliente disponible para ahorrar la energía de enfriar el depósito seis grados, que son unos 0,7 kWh, y de esos 0,7 la mayoría los habrías perdido igualmente con el termo encendido.
Por eso el umbral son días y no horas. Un fin de semana fuera está justo en la frontera y da casi lo mismo lo que hagas. Una semana fuera ya es otra cosa: ahí el depósito llega a temperatura ambiente y dejas de pagar del todo unas pérdidas que, en un termo normal, rondan los 88 € al año.
Hay dos excepciones que mandan por encima de la cuenta económica, y las dos van hacia el mismo lado. La primera es la Legionella: un depósito apagado durante días se queda en la franja de temperatura en la que la bacteria prolifera. La segunda es la helada, que en el interior de Ourense no es teórica. Las dos están más abajo, con su apartado.
El dato del que sale todo: cuánto pierde un termo sin hacer nada
Un termo eléctrico con el agua a 60 grados y el cuarto a 18 está perdiendo calor todo el rato a través del aislamiento, de las conexiones y de la brida. Eso es la pérdida en reposo, y es lo único que consume un termo cuando nadie gasta agua. Un aparato doméstico aislado con espuma de poliuretano pierde entre 0,5 y 1,5 kWh al día según el litraje y la etiqueta energética: alrededor de 0,6 en un termo de 50 litros de clase B, y cerca de 1,5 en uno de 150 litros de clase D.
No hay que estimarlo, porque viene declarado. El reglamento delegado (UE) 812/2013 obliga a etiquetar energéticamente los calentadores de agua y los depósitos de agua caliente, y su reglamento hermano, el 814/2013, define cómo se mide la pérdida estática, que en la ficha del producto aparece como S y va en vatios. Multiplica esos vatios por 24 y divide por 1.000: eso son los kilovatios hora al día que tu termo gasta sin que nadie se duche.
Un ejemplo con números reales. Un termo de 100 litros de clase C declara del orden de 50 W de pérdida estática. Cincuenta vatios por 24 horas son 1,2 kWh al día, 36 kWh al mes, 438 kWh al año. A 0,20 € el kilovatio hora, 88 € al año que se van por el aislamiento sin producir una sola ducha.
Ese es el dinero que está encima de la mesa, y conviene tenerlo claro antes de seguir: apagar el termo no elimina esos 88 €. Solo elimina la parte proporcional al tiempo que el depósito pasa frío de verdad. Ahí está la trampa de casi todo lo que se lee sobre este tema.
- Termo de 50 litros, clase B: unos 0,6 kWh al día, 44 € al año.
- Termo de 80 litros, clase C: unos 0,9 kWh al día, 66 € al año.
- Termo de 100 litros, clase C: unos 1,2 kWh al día, 88 € al año.
- Termo de 150 litros, clase D: unos 1,5 kWh al día, 110 € al año.
- Termo de veinte años sin etiqueta: hasta 2,5 kWh al día, 180 € al año.
La cuenta en euros, con los supuestos encima de la mesa
Comparemos los dos escenarios en el mismo aparato. Termo de 100 litros, consigna 60 grados, instalado en una cocina o en un baño a 18 grados, con 1,2 kWh al día de pérdida en reposo declarada. Precio de la electricidad, 0,20 € el kilovatio hora con impuestos. Agua de red de Galicia, que en enero entra a 10 grados en A Coruña y Vigo y a 8 en Ourense. Escenario A: encendido las 24 horas. Escenario B: apagado 16 horas al día, de las ocho de la mañana a medianoche.
En el escenario B el depósito no se queda frío. Con esas pérdidas, un termo de 100 litros baja unos 0,4 grados por hora: en 16 horas pasa de 60 a 53 y pico. Y perder calor desde 54 grados cuesta menos que perderlo desde 60, porque la pérdida es proporcional a la diferencia con el ambiente. Esa es toda la ganancia: no dejar de perder, sino perder desde una temperatura algo más baja durante parte del día.
El resultado sale pequeño y hay que decirlo tal cual: 0,72 € al mes, unos 9 € al año. Menos de lo que cuesta una pizza. A cambio, dieciséis horas al día sin agua caliente garantizada y un gesto manual dos veces al día que alguien acabará olvidando.
La cuenta cambia de forma cuando la ausencia es larga. Un mes de vacaciones con el termo apagado ahorra unos 6 €: el depósito llega a temperatura ambiente en cuatro o cinco días y a partir de ahí no pierde nada, porque no hay nada que perder. Nueve meses de una casa cerrada ahorran entre 55 y 65 €. Ahí sí hay una cifra que se nota.
| Escenario | Pérdida al día | Coste al mes | Coste al año |
|---|---|---|---|
| Encendido las 24 horas | 1,20 kWh | 7,20 € | 88 € |
| Apagado 16 horas al día | 1,08 kWh | 6,48 € | 79 € |
| Diferencia a favor de apagar | 0,12 kWh | 0,72 € | 9 € |
| Apagado un mes entero | 0,16 kWh de media | 0,97 € | — |
Termo de 100 litros, clase C, consigna 60 °C, ambiente 18 °C, electricidad a 0,20 €/kWh. Solo pérdidas en reposo: el agua que se gasta cuesta lo mismo en los dos escenarios.
Apagar y encender no gasta más «por el arranque»: el mito, desmontado
Es la frase que todo el mundo repite y es falsa. Un termo eléctrico no tiene consumo de arranque. No hay motor ni compresor que arranquen: hay una resistencia que se conecta a 230 voltios y disipa sus 1.500 o 2.000 W desde el primer segundo. Cuando el termostato cierra el contacto, el aparato consume exactamente su potencia nominal, lo haya cerrado tras cinco minutos o tras cinco días.
Y la energía que hace falta para calentar el agua tampoco depende de cuándo se caliente. La fórmula es la de siempre: masa por calor específico por salto de temperatura. Calentar 100 litros desde los 8 grados del agua de red de Ourense en enero hasta 60 son 6,05 kWh, unos 1,21 € a 0,20 € el kilovatio hora. Esos 6,05 kWh son los mismos a las tres de la madrugada, a mediodía o después de tres semanas apagado. Lo que cambia es el precio de cada kilovatio hora según la franja, y de eso va la guía de programación del termo en horas valle, no este artículo.
El mito nace de mezclar dos cosas distintas. Es cierto que un termo apagado durante días necesita una recarga de tres horas que aparece de golpe en el contador. Pero esa energía no es un extra: es exactamente la que el depósito había ido perdiendo poco a poco mientras estaba apagado, solo que concentrada. La energía perdida por el aislamiento se paga siempre, la repongas continuamente o de una vez.
Dicho al revés: mantener el termo encendido tampoco sale gratis porque «ya está caliente». Cada vez que la temperatura baja un grado, el termostato arranca la resistencia y repone ese grado. Un termo encendido y sin usar hace ese ciclo varias veces al día y suma sus 1,2 kWh. La única diferencia entre mantener y recalentar es que uno se ve en la factura repartido y el otro se ve junto.

Lo que sí te cuesta apagarlo
Con 9 € al año de ahorro, la pregunta deja de ser económica y pasa a ser práctica. Lo primero que pierdes es la disponibilidad. Un termo encendido tiene agua caliente ahora; un termo que llevas seis horas con la corriente cortada, también, pero uno que llevas dos días, no. Y recuperarla no es inmediato: un termo de 100 litros con resistencia de 1.500 W tarda unas tres horas en subir desde el agua de red de invierno hasta los 60 grados.
Lo segundo que pierdes es la automaticidad. Apagar y encender a mano dos veces al día funciona una semana. A la tercera se te olvida encenderlo una noche, te duchas con agua tibia y decides que esto no compensa. Por eso la respuesta correcta para una vivienda habitual no es apagar, sino programar: la máquina no se olvida.
Y hay una tercera cosa, que es la que de verdad puede costar dinero. Apagar el termo desde el cuadro eléctrico, con la casa vacía y en invierno, deja el aparato y su tramo de tubería sin ninguna fuente de calor. En un piso ocupado del centro de Vigo eso no tiene consecuencias. En un bajo, un garaje o un cuarto de instalaciones sin calefactar del interior de Ourense, donde hiela varias noches al año, el agua parada dentro de una tubería de cobre o multicapa puede congelarse. El hielo ocupa más volumen que el agua, y lo que revienta no es el termo: es el tubo, el racor o el grupo de seguridad. La reparación de una tubería rota y el secado de lo que haya mojado se llevan el ahorro de veinte años de apagar el termo.
Vivienda habitual con horario fijo: programa, no apagues a mano
Este es el caso mayoritario: dos o tres personas que salen a las ocho, vuelven a las siete y se duchan por la mañana o por la noche. Aquí la respuesta es encendido, siempre, y la mejora no está en apagarlo sino en decidir a qué hora calienta.
La diferencia de magnitud es grande y merece verla junta. Apagar a mano dieciséis horas al día ahorra 9 € al año. Mover la carga completa del termo a la franja valle no reduce ni un kilovatio hora, pero cambia el precio al que se paga cada uno, y en un termo que consume 900 o 1.000 kWh al año la diferencia entre pagar a precio punta y pagar a precio valle es de otro orden. Es la misma cantidad de agua caliente y la misma cantidad de energía: solo cambia la etiqueta de precio.
Lo que hace falta es poco. Si el termo tiene reloj o WiFi, se configura la ventana de carga en el propio aparato. Si es mecánico, se resuelve con un reloj programador en el cuadro eléctrico, que se monta en la misma visita de cualquier otro trabajo. Cómo se hace, con qué franjas y qué cambia si tienes placas solares está en nuestra guía para programar el termo en horas valle, que es donde toca ese detalle.
Un matiz que sale mucho por teléfono: programar el termo para que caliente solo de madrugada es, técnicamente, apagarlo dieciséis horas al día. La diferencia con hacerlo a mano es que no hay que acordarse y que la ventana se elige por precio, no por costumbre. El ahorro de las pérdidas sigue siendo el mismo, esos 9 € al año; el ahorro de verdad viene del precio de la franja.
Si en tu casa el agua caliente se acaba antes de lo que debería
Programar la carga nocturna solo funciona si el depósito aguanta el día. Si sois cuatro con un termo de 80 litros, la carga de madrugada se agota a media tarde y alguien se duchará con agua fría. Antes de programar, comprueba que el litraje da: un termo de 100 litros a 60 grados cubre dos duchas seguidas de diez minutos con agua de red de invierno, y uno de 150 cubre tres o cuatro.
Piso de alquiler turístico: apagar entre huéspedes sale caro
Aquí la tentación es evidente. El piso está vacío tres días, luego entran cuatro personas dos noches, luego está vacío una semana. Parece lógico cortar la corriente del termo entre reservas y darle al interruptor el día de la entrada. Es una mala idea por dos motivos, y ninguno de los dos es el dinero.
El primero es la comodidad, que en este negocio es la reputación. Un huésped que llega a las once de la noche y se ducha con agua templada escribe sobre ello. Y el margen de error es pequeño: si el termo lleva una semana apagado, está a temperatura ambiente, y desde ahí necesita tres horas largas para estar en condiciones. Eso obliga a que alguien lo encienda con antelación en cada entrada, todas las veces, sin fallar una. Las limpiezas se retrasan, las entradas se adelantan, y el día que falla se nota.
El segundo es la Legionella, y este es serio. Un depósito apagado durante días se queda entre 20 y 30 grados, que está de lleno en el rango de proliferación de la bacteria. Si después se enciende por la mañana, sube a 60 y a las dos horas hay alguien duchándose, el choque térmico ni siquiera ha tenido tiempo de hacer su trabajo en las tuberías, que son las que generan aerosol en la alcachofa. Un alojamiento turístico con rotación alta y termo apagado a ratos es exactamente la instalación que la normativa de prevención de la legionelosis trata de evitar.
La recomendación para un piso turístico es la contraria a la intuición: termo encendido todo el año a 60 grados y programado en franja valle, con el ahorro puesto en la programación y no en el interruptor. Si el piso va a cerrar de verdad —una temporada baja de meses, no un hueco de cuatro días—, entonces sí se aplica el protocolo de la casa de temporada que viene a continuación.

Casa de temporada: qué hacer al cerrar y qué al volver
Una casa que se cierra en octubre y se abre en junio es el único caso en el que apagar el termo ahorra una cifra que se ve: entre 55 y 65 € en esos nueve meses, contando solo las pérdidas en reposo de un termo de 100 litros. Aquí no hay debate. Lo que sí hay es una forma correcta de hacerlo, porque la incorrecta acaba en una tubería reventada o en un depósito que huele mal en junio.
El orden importa, sobre todo al volver. Dar corriente a un termo con el depósito vacío quema la resistencia en segundos: trabaja en seco, se pone al rojo y se funde. Es la avería más tonta y más cara de las que vemos después de un verano.
- 1
Al cerrar: apaga el termo desde su propio mando, no desde el cuadro, y espera a que el piloto se apague.
- 2
Baja después el automático del termo en el cuadro eléctrico y deja una nota pegada en la tapa, porque en junio nadie se acuerda de qué automático era.
- 3
Cierra la llave de paso general de la vivienda.
- 4
Si el termo está en un bajo, un garaje o un cuarto sin calefactar y la zona hiela, vacía el depósito: abre la llave de vaciado del grupo de seguridad con un grifo de agua caliente abierto para que entre aire y el agua salga.
- 5
Deja un grifo de agua caliente entreabierto para que el circuito no quede a presión durante meses.
- 6
Al volver: abre la llave de paso general y llena el depósito antes de dar corriente. Con un grifo de agua caliente abierto, espera a que el agua salga continua y sin borbotones de aire.
- 7
Ahora sí, sube el automático y pon el termostato a 70 °C.
- 8
Espera a que llegue a temperatura —unas tres horas en un termo de 100 litros— y mantenlo a 70 °C durante dos horas más.
- 9
Haz el choque térmico: abre el agua caliente de todos los grifos, del fregadero y de la alcachofa de la ducha, y déjala correr cinco minutos en cada punto, con la ventana abierta y sin quedarte dentro del baño.
- 10
Baja el termostato a 60 °C y la casa ya está en uso normal.
La Legionella pone un suelo a esta decisión
La Legionella pneumophila vive en el agua y prolifera entre 20 y 45 grados. Por debajo de 20 se queda inactiva; por encima de 50 empieza a morir, y a 70 muere en minutos. Esos números no son una recomendación comercial: son los que estructuran el Real Decreto 487/2022, que establece los requisitos sanitarios para la prevención y el control de la legionelosis y que fija en 50 grados el mínimo en el acumulador para las instalaciones que regula.
Aplicado a esta pregunta, el resultado es incómodo para el bando de apagar. Un termo apagado no se queda frío de golpe: pasa varios días en el camino entre 60 y 20 grados, y la mayor parte de ese camino es precisamente el rango en el que la bacteria se multiplica. Apagar el termo cada noche mantiene el depósito siempre por encima de 50 y no plantea ningún problema. Apagarlo diez días y volver a encenderlo sin más, sí.
El ámbito de aplicación del RD 487/2022 son las instalaciones de riesgo de edificios y establecimientos, no la vivienda unifamiliar particular, que queda fuera de la inspección. Un apartamento turístico está en una zona que conviene consultar con el ayuntamiento correspondiente, porque los establecimientos de alojamiento sí entran. La bacteria, en cambio, no distingue entre el ámbito de aplicación de una cosa y de otra.
La consecuencia práctica es una sola y ya ha aparecido dos veces en este artículo: cada vez que un termo vuelve del apagado después de varios días, se sube a 70 grados un par de horas y se deja correr el agua caliente de todos los puntos. No cuesta nada más que la energía de una tarde, y es la medida doméstica estándar. Bajar el termostato a 45 grados para «ahorrar» es la decisión que nunca hay que tomar: ahorra unos euros y deja el depósito en el peor sitio posible.
- Entre 20 y 45 °C: rango de proliferación. Es donde queda un termo apagado unos días.
- 50 °C: el mínimo que fija el RD 487/2022 en el acumulador para las instalaciones que regula.
- 55-60 °C: la consigna razonable para una vivienda, con margen sobre el mínimo.
- 70 °C: el choque térmico al reabrir, dos horas y purga de todos los grifos.
Qué hacer según tu caso
Esta tabla resume las nueve situaciones que más nos preguntan por teléfono. Las cifras de ahorro son solo la diferencia en pérdidas en reposo frente a tener el termo encendido todo el año, con los supuestos del apartado tercero: termo de 100 litros, clase C, electricidad a 0,20 € el kilovatio hora.
Busca tu fila y quédate con la columna del medio. La de la derecha está para que veas la magnitud de lo que está en juego, que en casi todas las filas es pequeña. Cuando el ahorro es de un euro o de nueve euros, la decisión correcta la marca la comodidad, la salubridad del depósito o el riesgo de helada, no la calculadora.
| Tu situación | Qué conviene hacer | Ahorro al año |
|---|---|---|
| Vivienda habitual, dos o más personas | Encendido a 60 °C, carga programada en valle | 0 € por apagar; el dinero está en la franja |
| Una persona fuera de casa todo el día | Encendido; si acaso, programado, no a mano | 9 € |
| Fin de semana fuera (2 días) | Da igual. Si lo apagas, desde el mando | 1 € |
| Ausencia de una a tres semanas | Apagado, con choque térmico al volver | 3 a 6 € |
| Casa de temporada cerrada 9 meses | Apagado, llave cerrada y depósito vaciado si hiela | 55 a 65 € |
| Piso turístico con ocupación irregular | Encendido todo el año a 60 °C | Apagar da 10 € y arriesga comodidad y salubridad |
| Termo en garaje sin calefactar en Ourense | Nunca apagado desde el cuadro en invierno sin vaciar | El ahorro no cubre una tubería rota |
| Termo de más de quince años sin etiqueta | Sustituirlo; apagarlo no arregla un aislamiento gastado | Hasta 100 € solo en pérdidas |
| Termo de bomba de calor | Encendido y con pocos arranques al día | 0 € |
Ahorro estimado solo sobre pérdidas en reposo. No incluye el efecto del cambio de franja horaria, que es mayor y va por otro camino.

Lo que de verdad ahorra, por orden de impacto
Si has llegado hasta aquí buscando bajar la factura del agua caliente, el interruptor del termo es el último sitio donde mirar. Este es el orden real, de más a menos dinero, para una vivienda con un termo eléctrico convencional.
Primero, la temperatura de consigna, si la tienes alta. Las pérdidas son proporcionales a la diferencia entre el agua y el cuarto, así que bajar de 70 a 60 grados recorta casi una quinta parte de las pérdidas en reposo: unos 17 € al año en el termo de 100 litros del ejemplo. Por debajo de 55 no se baja, por lo del apartado anterior.
Segundo, el litraje. Calentar 150 litros para una persona cuesta 110 € al año en pérdidas frente a los 44 € de un termo de 50. Si el aparato se te quedó grande cuando cambió la familia, el cambio se paga solo en cuatro o cinco años, y no cuesta más mano de obra si el hueco da.
Tercero, la franja horaria. No baja los kilovatios hora, baja lo que vale cada uno, y sobre los 900 o 1.000 kWh anuales de un termo doméstico es la palanca más grande que existe sin tocar el aparato. Está desarrollada en la guía de programación en horas valle.
Cuarto, el aparato. Un termo de veinte años pierde hasta el doble que uno nuevo de la misma capacidad, porque el aislamiento se degrada y porque los de entonces llevaban menos. Un termo nuevo instalado arranca en 305 €, y si las pérdidas bajan de 2,5 a 1,2 kWh al día, eso son casi 95 € al año que se recuperan solos. Si hay un local ventilado con desagüe, un termo de bomba de calor gasta alrededor de un tercio de electricidad para la misma agua.
Y quinto, el interruptor: 9 € al año. Está el último de la lista por una razón.
| Trabajo | Precio | Qué resuelve |
|---|---|---|
| Visita de diagnóstico | 45 € | Se descuenta entera si se encarga el trabajo |
| Resistencia y termostato | desde 110 € | Termo que no calienta o calienta poco |
| Limpieza y purga del depósito | 85 € | Sedimentos en el fondo y resistencia incrustada |
| Ánodo de magnesio | desde 75 € | Lo que alarga la vida de la cuba |
| Instalación estándar | 145 € | Montaje de un termo eléctrico convencional |
| Instalación de bomba de calor | 290 € | Incluye desagüe de condensados |
| Termo nuevo instalado | desde 305 € | Aparato, montaje, grupo nuevo y retirada del viejo |
Septiembre de 2026, IVA incluido. Dos años de garantía sobre la instalación y tres sobre el aparato según el RDL 7/2021, con hasta siete años de cuba según fabricante. El precio se cierra por teléfono con una foto de la placa de características y otra del hueco.
De dónde salen los datos
- RD 487/2022: requisitos sanitarios para la prevención de la legionelosis
- Reglamento delegado (UE) 812/2013: etiquetado energético de calentadores y depósitos de agua caliente
- Reglamento (UE) 814/2013: diseño ecológico y medición de la pérdida estática
- CTE DB-HE, Anejo G: temperatura del agua de red por capital de provincia
- IDAE: ahorro y eficiencia energética en el hogar
Los precios son los nuestros en A Coruña, Vigo y Ourense, revisados en septiembre de 2026 e IVA incluido. Este artículo se revisa cuando cambia una tarifa o una norma, no por rutina: la fecha de arriba es de contenido.


